Autor: ins_9kmqj

  • 8 consejos para antes de irte de Erasmus

    8 consejos para antes de irte de Erasmus

    Irte de Erasmus o a estudiar a otro país, es una experiencia muy privilegiada. Pero si tú tienes la suerte de poder hacerlo aquí tienes algunos consejitos  para vivirlo al máximo. 

    1. Papeleo en orden 

    El papeleo puede ser un dolor de cabeza antes de irte de Erasmus. ¡Pero es esencial! No dudes en  pedir ayuda si lo necesitas no vaya a ser que te pierdas esta oportunidad por  un problema burocrático. 

    1. Prepárate mentalmente 

    Llegar a un país nuevo puede ser abrumador. Es normal sentir incertidumbre al principio, pero date tiempo para adaptarte. Los primeros días  pueden ser los más difíciles, pero también los más emocionantes. 

    1. Socializa a tu ritmo 

    Conocer gente nueva es parte del Erasmus, pero no te presiones. No tienes  que hacer amigos de inmediato ni estar presente en todas las actividades.  Tómate tu tiempo para encontrar tu grupo y date espacio cuando lo  necesites. 

    1. Sal de tu zona de confort 

    El Erasmus es el momento perfecto para probar cosas que no harías en tu  día a día: aprender un idioma, probar actividades nuevas. No tengas miedo  de probar experiencias diferentes. 

    1. Hazlo a tu manera 

    Cada persona vive el Erasmus de forma distinta. Algunas viajan mucho, otras  prefieren quedarse en la ciudad y conocerla a fondo. No te compares con los  demás, lo más importante es que vivas esta experiencia como tú prefieras. 

    1. Prepara tu equipaje con cabeza 

    No necesitas llevarte toda la casa a cuestas, empaca lo esencial y recuerda  que lo que te falte lo podrás comprar allí, y si dudas en cosas que necesites  intenta buscar a alguien que haya vivido una experiencia similar y te pueda  aconsejar. Y recuerda hacer un repaso de última hora para que no se te  olviden esas cosas que das por hecho cuando estas en tu casa. 

    1. No tengas miedo a equivocarte

    Te perderás por la ciudad, cometerás errores con el idioma o en situaciones  cotidianas, y está bien. Forma parte de la experiencia, cada error es una  oportunidad para aprender y vivir algo nuevo. 

    1. Cuídate 

    A veces, estar lejos de casa puede ser agotador tanto física como  mentalmente. Es importante que te tomes momentos para ti, descanses, y  te cuides. No dudes en buscar apoyo si lo necesitas; la universidad suele  tener recursos para ayudarte. 

    No hay una forma correcta de vivir tu experiencia al irte de Erasmus o estudiar en otro país. Vívelo de la manera que  sientas que es mejor para ti y no te compares con los demás.

    Texto e imagen: Aitana. Estudiante de Publicidad y Turismo. Voluntaria en Inspiranza.

  • Elegir una carrera… ¡O probar diferentes caminos!

    Elegir una carrera… ¡O probar diferentes caminos!

    A veces podemos pensar que elegir una carrera es gran parte de lo que va a definirnos como personas y eso puede generarnos bastante presión, ¿verdad? Una carrera, una profesión, un único destino.

    ¿Pero realmente debemos decidirnos por una única opción? No estoy de acuerdo. Como se dice, “en la variedad está el gusto”. Y en mi experiencia, traté de vivir ese refrán tanto como pude.

    Me recibí de varias y variadas carreras. Comencé estudiando traducción orientada a leyes, pero luego de dos años de cursar acepté que no era un espacio en el que me sentía cómoda y tomé la decisión de dejarlo para estudiar rehabilitación física. ¡Eso sí que fue un cambio de perspectiva! Le sumé un aspecto más holístico a través de diferentes terapias integrativas y de acompañamiento y conocimientos como el Ayurveda, el yoga y el tantra. También me hacía el tiempo para incorporar conocimientos más formales a lo que en su momento fueron solo pasatiempos, como la cocina y pastelería y la fotografía. Luego de algunos años,  decidí retomar la traducción, pero desde la especialización de los textos técnicos, científicos y literarios y una vez recibida, seguí especializándome tanto en la redacción y corrección de textos, como en el área audiovisual y pedagógica. Hago lo posible para seguir capacitándome y me considero una estudiante eterna. Disfruto mucho de aprender y tengo la suerte de poder trabajar de todo en lo que me especialicé.

    Estudiar, como todo lo que implica un compromiso, tiene sus altibajos. Muchas veces sentí que no iba a  poder, que no iba a aprobar, que no iba a terminar, pero al final, sí llegué, sí aprobé y sí me recibí.  Es justamente ese camino sinuoso uno de los aprendizajes más valiosos. Es en ese camino donde conocemos personas que nos enseñan, que aprenden con nosotros, que nos comparten perspectivas muy distintas a las nuestras,  pero que también nos escuchan, respetan y valoran nuestras opiniones; personas que nos ayudan a seguir creciendo y que también nos permiten ayudarles.

    Durante bastante tiempo no pude conectar mis distintas profesiones entre sí, por lo que tuve trabajos muy diferentes. Gracias a todos fui dándole forma a mis proyectos, planes y versiones de mi misma, pero a veces me resultaba agotador y frustrante no poder conectar todas en un único trabajo. Me sentía partida en diferentes partes, tantas partes como cantidad de carreras que había estudiado.

    Recién ahora, con 36 años, es que puedo ver un poco todo este camino en retrospectiva y encuentro mis pasiones en lugares donde no me había dado la oportunidad de imaginarlo. Es por eso que creo que siempre tenemos tiempo de ser todo aquello que deseamos ser. Con esfuerzo, dedicación, mucho cansancio (no siempre es fácil), pero con la certeza que el camino es parte de este gran viaje. No se trata solo de llegar al destino, sino también de disfrutar de todo el proceso, de ser amables con nuestro propio aprendizaje, de desear construir una vida valiosa con todo lo que eso implica. Incluso cuando haya veces que ni sepamos todo lo que implica.

    Imaginarnos la vida que queremos vivir es un buen comienzo. Hagamos lo mejor que podamos para creerla y crearla

    Texto: Julieta. Traductora y profesora de Yoga. Voluntaria en Inspiranza.

    Imagen: Rebeca. Diseñadora gráfica. Voluntaria en Inspiranza.

     

  • Somos las historias que nos contamos: Mi experiencia vocacional.

    Somos las historias que nos contamos: Mi experiencia vocacional.

    La vida está llena de melodías, algunas intermitentes, otras perduran a lo largo del tiempo y otras más se cruzan y desafinan, pero solo algunas llegan a armonizarse como por arte de magia, sin explicación. Cada uno de nosotros toca una sinfonía auténtica y única, una obra maestra compuesta por sueños, decisiones, caídas, correcciones y logros. Mi vida ha sido una mezcla de psicología y música, dos pasiones que, aunque al principio pensaba que iban para direcciones opuestas e incompatibles, por sí solas han logrado crear una armonía fascinante en mi vida. Sin embargo, para llegar a ello tuve que abandonarlas, conocer e intentar otras y luego volver a ellas.

    Desde pequeño, recuerdo haber visto con mi hermana una película de un pequeño gato que se hacía preguntas de todo lo que observaba. Desde ahí empezó a llamarme la atención preguntarme el porqué de todo, desde el porqué las estrellas se ven en el cielo hasta el porqué las personas somos como somos. A la par, la música estaba presente al participar en grupos musicales infantiles y juveniles gracias al apoyo y tiempo de mis padres. Ya en mi adolescencia, la idea de explorar los grandes interrogantes de la existencia y buscar respuestas más profundas me atraía mucho. A su vez, antes de ingresar al bachillerato, había formado un grupo de música con algunos amigos y ensayamos tanto que los maestros nos llegaron a invitar a presentarnos en asambleas y celebraciones.

    Al finalizar el bachillerato, me decidí por la carrera de Psicología. El futuro se ve más incierto a una edad en la que sientes tanta presión de elegir rápido y correctamente. En ese entonces sentía mucha responsabilidad de no fallar y cambiar de carrera. Decidí ingresar en el estudio de la psicología por quedar maravillado de su plan académico y todo lo que podría hacer después de graduarme, así como también, veía una perspectiva más práctica y orientada hacia el futuro laboral. 

    Después de aprobar el examen de selección, comencé mi travesía con entusiasmo, pero al paso de los años me di cuenta de que no estaba completamente satisfecho. A medida que avanzaba en la carrera, sentía que algo esencial me faltaba. Mi pasión por comprender al ser humano y ayudarlo seguía siendo fuerte, pero mi alma anhelaba una forma diferente de expresión. Algunos tienen la suerte de elegir una carrera y sentirse llenos. Yo sí había elegido la carrera correcta, pero no lo era todo. Me sentía con miedo a llegar a ‘fallarle’ a mis padres. Generalmente somos muy drásticos en la vida: vemos los caminos de la vida solo como algo blanco o negro, pero nos olvidamos de los matices grisáceos (por ejemplo, aquellos que dan belleza a cualquier cuadro con técnica de grafito); así, si algo no nos satisface al 100% pensamos que nos equivocamos o que hay que reemplazarla urgentemente por otra decisión nueva, cuando en realidad la realidad no funciona así.

    En ese entonces mi vida perdía dirección en el futuro que podía observar. Así que, en mi último semestre de Psicología fue cuando tomé una decisión audaz: justo antes de presentar los exámenes de mis últimas asignaturas, decidí ¡abandonar la carrera! 

    Ahora que lo reflexiono, en esa etapa de mi vida tenía el miedo de terminar mi carrera y que ello significase perder mi libertad de experimentar otras cosas. Como si mi carrera favorita y mis planes favoritos se convirtieran en una jaula eterna.

    Así que, dejando mi carrera en Psicología al 99% de avance (y después de un tiempo haciendo otros proyectos) ingresé a la Facultad de Música. Tocar instrumentos musicales había sido una fuente de alegría y consuelo para mí, y sentía que había llegado el momento de retomar esa pasión. Así que, sin mirar atrás, comencé a estudiar música con especialización en violín y perfeccionar mis habilidades. Conocí grandes maestros y amigos; las clases me fascinaban.

    Sin embargo, la realidad financiera y las necesidades laborales me llevaron a razonar sobre el lado más práctico de mis decisiones, así que, abandoné mis estudios de música para concluir correctamente mi carrera en Psicología. Aunque esta decisión me permitió obtener un título en Psicología y una Maestría en Orientación Vocacional y Profesional (así como asegurar una posición laboral estable con un buen sueldo), mi amor por la música nunca desapareció. 

    A pesar de haber vendido todos mis instrumentos musicales y de haberme distanciado de la música durante un año, algo dentro de mí me impulsó a conseguir instrumentos y tocar música nuevamente. Fue una de esas decisiones intuitivas que, aunque no siempre tienen una justificación lógica, resultan ser las más correctas. Volver a tocar el violín, guitarra y piano fue como reunirme con grandes viejos amigos. Subía videos en mis redes sociales por hobbie y recibía buenos comentarios. Sin embargo, sin tenerlo planeado, no fue hasta después de 3 años que llegué a tocar como violinista en una boda y recibir mi primer pago. Lo más difícil de esos 3 años no fue la práctica musical, sino, el enfrentarme con mis miedos de no sentirme capaz para tocar en público. Nuestros miedos y pasiones luchan dentro de nosotros como dos puños que no se dan cuenta que pueden abrirse  y apoyarse para ir hacia la misma dirección.

    Manteniendo mi empleo formal, el retorno a la música me animó a volver a tomar clases de violín y a formar un Ensamble Musical con algunos amigos músicos. Juntos creamos un proyecto que no solo enriqueció nuestra experiencia, sino que también generó ingresos económicos adicionales. El dinero empezó a llegar por sí solo cuando acepté mis miedos y continué haciendo y valorando lo que me gusta hacer. Hoy en día, mi vida es una mezcla de diferentes acordes pero bien sintonizados. Trabajo como supervisor de un área Universitaria de psicología y de orientación vocacional y en fines de semana toco como violinista en eventos y bodas.

    La fusión de mis dos pasiones (psicología y música) me ha brindado una vida llena de armonía y propósito en el que el cansancio tiene un buen sabor de boca al final del día, ya que el ‘atuendo vocacional’ que me visto en mi día a día me enorgullece. En retrospectiva, me doy cuenta del peligro que un pensamiento falso puede afectar toda una vida; en mi caso, pensar que solo podía elegir 1 carrera en la vida.

    Todo esto me ha enseñado que cuando sigues tu pasión (o pasiones), el éxito y la satisfacción personal tienden a seguirte también. Así también, algo más gratificante que el dinero, es encontrar la paz y la dignidad en lo que eres y haces.

    Texto: Rolando. Psicólogo y violinista. Voluntario en Inspiranza.

    Imagen: Rebeca. Diseñadora gráfica. Voluntaria en Inspiranza.

  • Un poco de yoga desde donde estés.

    Un poco de yoga desde donde estés.

    Hoy es un buen día para practicar un poco de yoga.

    Cuando estamos con muchas ocupaciones, hacer una pausa, ¿es una pérdida de tiempo?

    ¡Por supuesto que no! Cuando pasamos mucho tiempo en una misma posición, es muy beneficioso hacernos el tiempo y el espacio para conectar con nuestro cuerpo. Así seremos capaces de reorientar nuestra energía para sentirnos mucho más aliviados.

    Comencemos desde donde estemos y con lo que tenemos, es decir, ¡no hay excusas! Te comparto una serie de yoga simple que te llevará menos de 10 minutos.

    Incorporar pequeños hábitos como retomar a la respiración consciente, mantener una buena postura, tomar agua, mantenernos en movimiento también es cuidarnos. Somos nuestro propio hogar, seamos siempre bien recibidos.

    Vas a tomarte un pequeño receso de lo que estás haciendo solo por unos minutos. Volverás con la energía renovada y mayor concentración para seguir con tu jornada laboral o de estudio. Toma consciencia de la postura en la que estabas. Busca tu centro con la espalda erguida y la cabeza hacia el frente.

    Paso 1: Respiración y conexión

    Cierra los ojos y realiza una respiración profunda. Inhala por la nariz, sintiendo cómo se expande tu pecho. Mantén el aire durante unos segundos. Exhala lentamente por la boca, sintiendo cómo el aire lleva la tensión fuera de tu cuerpo.

    Paso 2: Movimiento libre

    Mueve tu cuerpo libremente. No sigas una secuencia específica; simplemente percibe qué movimientos necesita tu cuerpo en este momento. Puedes mover los brazos, el cuello, o hacer cualquier movimiento que te parezca necesario.

    Paso 3: Posturas de Yoga

    Postura de las Palmas Unidas: Ponte de pie con las palmas de las manos juntas frente a tu pecho. Extiende tus brazos hacia arriba, sintiendo cómo se estira tu tronco. Una vez que los brazos estén bien arriba, deja que caigan hacia los costados con el peso natural de tus brazos.

    Mueve los brazos hacia los costados, permitiendo que tu cadera también se mueva, para relajar el tronco superior.

    Postura de la flexión hacia adelante: Deja caer el tronco hacia tus piernas como si quisieras recoger algo del suelo. Mantén esta posición, permitiendo que tu torso cuelgue, pero que se sostenga por sí mismo.

    Estiramiento de los brazos: Vuelve a la posición erguida y respira con calma. Siéntate nuevamente en tu lugar de trabajo o estudio. Estira tus brazos hacia adelante, luego hacia arriba, y arquea un poco la espalda hacia atrás. Con los brazos sueltos, mueve el torso hacia la derecha y luego hacia la izquierda, como si quisieras mirar detrás de tu espalda.

    Postura en el escritorio: Coloca la parte externa de tu antebrazo sobre el escritorio con las manos apuntando hacia arriba y deja que tu cabeza cuelgue hacia el suelo. Vuelve a una posición erguida.

    Estiramiento de piernas: Apoya tu pie derecho sobre la rodilla izquierda y empuja el pecho hacia adelante. Luego repite el movimiento con el otro lado.

    Movimientos del cuello y hombros: Siéntate erguido y realiza movimientos lentos y pausados con tu cuello, primero hacia la derecha y luego hacia la izquierda. Realiza movimientos de los hombros hacia adelante y luego hacia atrás. Haz movimientos circulares con las muñecas y luego sacude las manos.

    Estiramiento final: Ponte de pie frente a la silla, apoya la pantorrilla sobre la silla y estira la pierna que queda en forma de «L». Repite el estiramiento con el otro lado. Agárrate del respaldo de la silla y forma una «L» con tu cuerpo para estirar la espalda.

    Siéntate y cierra los ojos. Realiza una respiración profunda y lenta, inhalando por la nariz y exhalando por la boca. Abre los ojos y observa a tu alrededor.

    Solo llevó unos pocos minutos sentirse bien, ¿verdad? De seguro ahora tendrás mucho más foco en tus actividades. Permítete estos pequeños descansos activos y crea tus propios momentos especiales durante tu día.

    Texto: Julieta. Profesora de Yoga. Voluntaria en Inspiranza.

    Imagen: Mery. Diseñadora gráfica. Voluntaria en Inspiranza.

  • ¿Cómo afrontar una entrevista de trabajo? ¡Te ayudamos a prepararte!

    ¿Cómo afrontar una entrevista de trabajo? ¡Te ayudamos a prepararte!

    Tanto si es la primera vez que te enfrentas a una entrevista de trabajo como si ya tienes experiencia este aspecto siempre se pueden experimentar nervios antes y durante la entrevista, especialmente cuando estás comenzando a adentrarte en el mercado laboral.

    Una entrevista de trabajo pueden ser tanto emocionante como aterradora. Es un momento crucial de cara a tu futuro laboral. Pero no te preocupes, aquí te ofrecemos una guía práctica para que te enfrentes a esa entrevista con confianza y determinación y, por supuesto, que esto ayude a controlar tus nervios.

    Preparación previa

    La preparación es clave. Antes de la entrevista, investiga a fondo la empresa. ¿Qué hace? ¿Cuál es su misión?, ¿cuál es su visión?, ¿qué valores tiene?

    Toda esta información siempre podemos encontrarla tanto en sus páginas web como en sus redes sociales. Conocer la empresa no solo te ayudará a entender mejor el puesto, sino que también te permitirá hacer preguntas relevantes y demostrar tu interés.

    También es muy conveniente que repases la descripción del puesto de trabajo para el que aplicas. Identifica las habilidades y experiencias que buscan y piensa en ejemplos específicos de tu pasado que demuestren que cumples con esos requisitos.

    Si no posees experiencia previa piensa en habilidades que creas que posees y que pueden ayudar en el desempeño del trabajo. Ante falta de experiencia hay que saber venderse.

    Piensa bien y practica tus respuestas

    En una entrevista de trabajo, no se trata solo de pensar en las respuestas correctas, sino en cómo comunicar tus ideas claramente. Practica tus respuestas a preguntas comunes como:

    – ¿Cuáles son tus fortalezas y debilidades?

    – ¿Por qué quieres trabajar aquí?

    – ¿Cuáles son tus logros más importantes?

    – ¿Qué sabes de la empresa?

    – ¿Por qué crees que eres la persona ideal para el puesto?

    Hacer esto te ayudará a sentirte con más seguridad y a responder con fluidez durante la entrevista.

    Prepara preguntas inteligentes

    Una entrevista es una conversación de dos vías. Al final, cuando te pregunten si tienes alguna pregunta, asegúrate de tener algunas preparadas. Por ejemplo: pregunta sobre el equipo con el que trabajarás, los retos que enfrenta la empresa o las oportunidades de crecimiento. Esto demuestra que estás pensando en cómo puedes contribuir a la empresa a largo plazo.

    Cuida tu imagen personal

    Tu apariencia cuenta. Viste de manera profesional y adecuada para el tipo de empresa y el puesto al que estás aplicando. Si no sabes bien qué ponerte es mejor optar por un estilo más formal. La primera impresión es importante, y una apariencia pulida puede hacer una gran diferencia.

    Controlar los nervios

    Es natural sentir nervios. Para manejarlos, respira profundamente y visualiza el éxito. Llegar temprano, estar bien preparado y mantener una actitud positiva también te ayudará a sentirte más en control. Recuerda, los entrevistadores también están allí para conocerte mejor y no solo para evaluar tus respuestas.

    Puntualidad

    La puntualidad es crucial. Llegar tarde a una entrevista de trabajo puede dar una mala impresión. Planea tu ruta con anticipación y trata de llegar unos 10-15 minutos antes de la hora programada. Esto no solo muestra respeto por el tiempo de la persona que te va a entrevistar, sino que también te dará un momento para relajarte antes de empezar.

    Cuidado con los tiempos de espera. En algunas ocasiones, ya te están observando desde el momento en el que estás en la sala de espera para ver tu actitud y tu disposición, utilizar el móvil es un recurso fácil para no aburrirse pero que la persona que te va a entrevistar quizás no vea con buenos ojos.

    Escucha activa

    Durante la entrevista, es esencial escuchar atentamente. No solo te ayuda a entender mejor las preguntas y expectativas de la persona que te entrevista, sino que también muestra tu interés genuino en la conversación. Tómate tu tiempo para pensar antes de responder y asegúrate de que tus respuestas estén alineadas con lo que se te ha preguntado.

    Muestra entusiasmo

    El entusiasmo es contagioso y puede hacer que destaques. Demuestra tu pasión por el puesto y la empresa. Habla con energía sobre tus experiencias y cómo se alinean con los objetivos de la empresa. Una actitud positiva puede ser tan importante como las habilidades técnicas.

    Cuida la comunicación no verbal

    Tu lenguaje corporal es muy importante. Mantén una postura erguida, haz contacto visual y evita cruzar los brazos. Estos pequeños detalles pueden transmitir confianza y apertura. Recuerda sonreír, ya que esto hace que tu presencia sea más amigable y accesible.

    Prepara posibles preguntas difíciles

    Prepárate para preguntas difíciles o inesperadas como:

    – ¿Cuál es tu mayor fracaso y qué aprendiste de él?

    – ¿Cómo manejas el estrés y la presión?

    – ¿Por qué te despidieron de tu último trabajo?

    La clave es mostrar honestidad y enfocar tus respuestas en lo que has aprendido y cómo te has desarrollado a partir de esas experiencias.

    Preocúpate por hacer seguimiento

    Después de la entrevista, no olvides hacer un seguimiento. Envía un correo electrónico a la persona que te ha entrevistado agradeciéndole por su tiempo y reiterando tu interés en el puesto. Este gesto demuestra cortesía y refuerza tu entusiasmo por el trabajo.

    Sé fiel a tu esencia

    Finalmente, recuerda que la entrevista es una oportunidad para que ambas partes se conozcan mejor. Mantén la calma, la autenticidad es clave. No trates de ser alguien que no eres; en su lugar, muestra tu verdadera personalidad y deja que tu entusiasmo y habilidades brillen.

    Recuerda, cada entrevista de trabajo es una oportunidad de aprender y crecer. No importa el resultado, cada experiencia te acerca un paso más a tu próximo gran trabajo.

    ¡Buena suerte!

    Texto: Blanca. Recursos Humanos. Voluntaria en Inspiranza.

    Diseño: Mery. Diseñadora gráfica. Voluntaria en Inspiranza. 

  • La magia de ser animadora: ocho años llenando vidas de alegría y aprendizaje.

    La magia de ser animadora: ocho años llenando vidas de alegría y aprendizaje.

    Hola. Soy Reyes, voluntaria en Inspiranza. Y hoy quiero hablarte de mi experiencia trabajando con niños y niñas.

    Ser animadora en el Oratorio Don Bosco durante los últimos ocho años ha sido una experiencia que ha marcado mi vida de manera profunda. No solo me ha permitido descubrir una vocación que llena mi corazón de alegría, sino que también me ha brindado la oportunidad de aprender y crecer junto a los niños y niñas con los que comparto mis días.

    Mi rol va más allá de la simple animación, también soy vicepresidenta del Oratorio. Me considero una guía y una compañera de juego. A través de las diversas actividades que organizamos, como manualidades, gymkanas, excursiones, talleres y momentos libres, busco crear un espacio donde los niños puedan explorar su creatividad, desarrollar sus habilidades…

    Recientemente, he incorporado a mi experiencia la labor de educadora en una granja escuela. Allí, tengo la oportunidad de acercar a los niños a la naturaleza, enseñándoles sobre el huerto, los animales y la importancia del cuidado del medio ambiente. Es maravilloso ver cómo descubren la naturaleza y aprenden cosas nuevas fuera del colegio.

    Enseñar sin ser profesora

    Si bien no tengo la formación académica de una profesora, considero que la enseñanza es una parte fundamental de mi labor como animadora. A través de las actividades que organizo y de la interacción diaria con los niños, busco transmitirles valores importantes como la solidaridad, el respeto, la responsabilidad…

    Una de las cosas que más me apasiona de mi trabajo es la posibilidad de planificar y crear actividades nuevas y creativas que motiven a los niños y les permitan aprender de manera lúdica y divertida. Ver cómo disfrutan de las actividades que organizo y cómo aprenden es muy gratificante.

    No siempre salen las cosas como una quiere, pues hay días que organizo una actividad y no les llama la atención a los niños o no les gusta, pero si no les gusta esa actividad saco otros recursos para que se lo pasen bien.

    Un viaje de crecimiento mutuo

    Trabajar con niños me ha enseñado mucho sobre la vida, la paciencia, la empatía y la importancia de la comunicación. Cada día es una oportunidad para aprender y crecer junto a ellos.

    Más allá de la relación con los niños, mi experiencia como animadora ha estado enriquecida por la convivencia con mis compañeros. Juntos formamos un equipo unido por la pasión por el trabajo con los más pequeños y por el compromiso de crear un espacio donde ellos puedan desarrollarse plenamente.

    Uno de los momentos más emocionantes es cuando nos reunimos para programar el año. Juntos, ponemos
    sobre la mesa nuestras ideas, sueños y proyectos para el próximo curso. Es un proceso creativo y colaborativo donde cada uno aporta su granito de arena para crear un programa de actividades completo, atractivo y significativo para los niños.

    Mis compañeros animadores no solo son compañeros, sino también amigos. Siempre están ahí para apoyarme, animarme y darme consejos cuando los necesito.

    Esta vocación me enseña algo cada día, me motiva el ir allí, si tengo un mal día se me olvida, me despejo. Me siento muy feliz y llena de entusiasmo estando ahí.
    Sigo comprometida con mi labor de animadora, con la ilusión de seguir contagiando alegría, ilusión y conocimiento a los niños que forman parte de mi vida.

    Sé que el camino por delante estará lleno de nuevos retos y oportunidades, pero estoy segura de que, con la pasión y el equipo que me acompaña, seguiremos creando un espacio mágico donde los niños puedan soñar, aprender y crecer felices.

  • ¿Condenada a trabajar en algo que no me hace feliz? Ésta es la historia de cómo descubrí mi vocación.

    ¿Condenada a trabajar en algo que no me hace feliz? Ésta es la historia de cómo descubrí mi vocación.

    ¿Alguna vez te ha dado miedo empezar desde cero? Algo parecido es lo que me ocurrió a mí.  La historia de cómo descubrí mi vocación se remonta al instituto, donde, a pesar de considerarme siempre una persona curiosa, mi interés sobre lo que veíamos en clase se reducía exclusivamente a aprobar los exámenes y superar el curso. La pereza de estudiar y la procrastinación me impedían disfrutar del proceso. En aquel momento no había nada que me llamara poderosamente la atención y tampoco tenía claro a lo que me quería dedicar. Seguro que conoces a alguien que desde pequeño ha tenido clara alguna vocación. Pues bien, estaba claro que ese no era mi caso.  

    Salí de selectividad con una buena nota, lo suficiente como para abrirme la puerta a poder seleccionar entre una gran cantidad de opciones entre las diferentes carreras universitarias. Pero mi gran indecisión en esos momentos me llevó a elegir un Doble Grado de Derecho y Administración y Dirección de empresas. Pensé que sería buena elección, ya que me abría camino a dos ámbitos laborales, sin tener que restringirme a ninguno en  concreto. Esta decisión me ayudó a crecer personalmente, pues te enseña a tener  disciplina y a incrementar tu cultura general. Esa etapa universitaria, sin duda, te aporta  enseñanzas y te acerca a personas maravillosas. Sin embargo, una vez terminado, no había  ningún empleo que convenciera o que me atrajera especialmente el interés. Empecé a  trabajar como contable en una empresa, donde descubrí que era capaz de más de lo que  imaginaba. Me dieron su confianza y cada vez mis responsabilidades aumentaban. A pesar de que me sentía agradecida por valorarme profesionalmente, sabía en mi interior que no era lo que me hacía feliz. 

    La mayor parte de mis días y desde mi adolescencia he sido muy apasionada por leer sobre psicología para acercarme a un mejor entendimiento sobre cómo funcionamos, tanto el ser humano en general, como la mente en particular, por qué somos así y cómo podemos mejorar. Incluso mientras trabajaba me escuchaba podcast relacionados con este ámbito. Tras muchas tardes de total indiferencia ante mi situación laboral y hablando con mis seres queridos, quienes siempre me han brindado todo su apoyo, empezaba a rondar por mi cabeza estudiar lo que verdaderamente me apasiona y descubrí más tarde: la psicología.  

    No te voy a mentir, me daba miedo dejar todo lo que había hecho hasta ese momento, los 5 años universitarios de la carrera más el tiempo laboral en ese ámbito. Pero más miedo me daba pensar en dedicarme toda mi vida a algo que ahora sí tenía claro que no me gustaba. Nadie nos dice a los 19 o 20 años que es muy probable que nos equivoquemos, y resulta casi imposible no equivocarse al elegir algo a lo que te dedicarás el resto de tu vida. Sin embargo, no debemos tener miedo a retomar el rumbo sobre nuestra vida ni a empezar desde cero si es necesario. Leí historias alucinantes sobre personas que descubren su vocación a sus 40 años y, de alguna manera, esto me motivó a superarme a mí misma. Los únicos que nos ponemos límites en muchas ocasiones somos nosotros mismos.  

    Ahora, a mis 27 años, me hallo estudiando Piscología a distancia en la UNED. A punto de  empezar el tercer curso y realizando investigaciones para algunas asignaturas. Aprender cosas nuevas que realmente me apasionan hacen el camino más llevadero. Me motiva a leer artículos o informes por mi cuenta, sin que supongan una “obligación”, simplemente por ampliar mi conocimiento. Actualmente también me embarco en este voluntariado,  dándome la oportunidad de leer y escribir sobre esta ciencia tan maravillosa que cada vez conocemos más. Mi intención es poder compartir junto a vosotros mis conocimientos, así  como poder aportar información valiosa que pueda ayudaros a comprender la mente y  cuerpo humano desde una perspectiva más sencilla.  

    Evidentemente contar con una red sólida en la que puedas confiar siempre es de gran  ayuda, te aporta una perspectiva diferente y te permite desahogarte. Pero, considero clave confiar en tu propio criterio y perseguir tus objetivos. Equivocarte no es más que un nuevo  aprendizaje, al igual que acertar, ambos con diferentes trasfondos. Cuando comienza el  día, tenemos la posibilidad de intentarlo de nuevo, de empezar de 0. Así que no tengas  miedo de tomar decisiones, siempre habrá tiempo para rectificar si la situación lo requiere. Lo importante es que actúes y continúes tu camino, pues esta la única manera de averiguar  si es la decisión es acertada. Para descubrir tu vocación hay que saber parar, escucharse a  unos mismo y darnos espacios para reflexionar.  

    Mis mejores deseos para ti y, recuerda: nunca dejes de intentarlo.

    Texto: Tania. Estudiante de Psicología. Voluntaria en Inspiranza.

    Imagen: Rebeca. Diseñadora gráfica. Voluntaria en Inspiranza.

  • ¿Cómo los libros pueden cambiar tu vida?

    ¿Cómo los libros pueden cambiar tu vida?

    ¿Alguna vez te has perdido en las páginas de un libro, sintiendo que el tiempo se detiene y el mundo desaparece? Puede que suene como algo sacado de una película, pero para muchos, la lectura es una puerta mágica que puede cambiar vidas. Si piensas que leer es aburrido o una pérdida de tiempo, déjame mostrarte cómo los libros pueden ser una herramienta poderosa para tu desarrollo personal, académico y emocional. ¿Listo para descubrirlo?

    Desarrollo personal

    Incremento de la empatía: Imagina que puedes caminar en los zapatos de otra persona, sentir sus alegrías y tristezas, y ver el mundo desde su perspectiva. Eso es exactamente lo que la lectura puede hacer por ti. Los libros te permiten conocer personajes diversos y complejos, entendiendo sus motivaciones y emociones. Esta experiencia no solo te hace más comprensivo, sino que también mejora tus relaciones interpersonales. Al fin y al cabo, comprender mejor a los demás es una habilidad que te será útil toda la vida.

    Mejora de habilidades de comunicación: ¿Quieres impresionar con tus habilidades de comunicación? Leer puede ayudarte a expandir tu vocabulario y a entender mejor la estructura del lenguaje. La exposición constante a diferentes estilos de escritura te enseña a expresar tus ideas de manera clara y efectiva. Ya sea que estés escribiendo un ensayo, hablando en público o simplemente conversando con amigos, una buena lectura te da las herramientas para comunicarte mejor.

    Aumento de la creatividad: Los libros son una fuente inagotable de creatividad. Desde mundos de fantasía hasta futuros distópicos, cada historia te invita a imaginar lo imposible. Esta capacidad de pensar fuera de la caja es crucial en muchas áreas de la vida, especialmente en la resolución de problemas y la innovación. Así que, la próxima vez que necesites inspiración para un proyecto, ¿por qué no abrir un libro?

    Beneficios académicos

    Mejora en la concentración y disciplina: Vivimos en un mundo lleno de distracciones, pero leer requiere un nivel de concentración y disciplina que puede ayudarte a mejorar tu enfoque. Al dedicar tiempo regularmente a la lectura, entrenas tu mente para mantener la atención en una tarea por períodos más largos. Esta habilidad es especialmente útil en el ámbito académico, donde la capacidad de concentrarse es clave para el éxito.

    Expansión del conocimiento: Los libros son una fuente infinita de información sobre cualquier tema que puedas imaginar. Ya sea que te interese la historia, la ciencia, la filosofía o la tecnología, siempre hay un libro que puede ampliar tus horizontes. Este conocimiento no solo te ayuda a mejorar en tus estudios, sino que también te convierte en una persona más informada e interesante.

    Desarrollo del pensamiento crítico: Leer no se trata solo de absorber información, sino también de analizar y cuestionar lo que se lee. Esta práctica fortalece tu capacidad de pensar críticamente, una habilidad esencial para tomar decisiones informadas y resolver problemas de manera efectiva. Al enfrentarte a diferentes puntos de vista y argumentos, aprendes a evaluar la información de manera objetiva y a formar tus propias opiniones fundamentadas.

    Beneficios para la salud mental

    Reducción del estrés: ¿Te sientes estresado por los exámenes o la vida en general? Leer puede ser una excelente manera de relajarte y desconectar. Sumergirse en una buena historia permite que tu mente se distraiga de las preocupaciones diarias, reduciendo el estrés y la ansiedad. Es como un escape temporal que te ayuda a recargar energías y a enfrentar los desafíos con una perspectiva renovada.

    Fomento del bienestar emocional: Las historias inspiradoras y los finales felices pueden tener un impacto positivo en tu estado de ánimo. Leer sobre personajes que superan obstáculos y encuentran la felicidad puede proporcionarte consuelo y motivación en momentos difíciles. Además, la lectura puede ser una forma de autoayuda, ofreciendo estrategias y perspectivas para manejar tus propias emociones y situaciones.

    Estimulación mental: La lectura es un ejercicio para el cerebro. Mantiene tu mente activa y comprometida, lo cual es crucial para la salud cognitiva a largo plazo. Los estudios han demostrado que mantener el cerebro estimulado a través de actividades como la lectura puede reducir el riesgo de deterioro cognitivo en la vejez. Así que, piensa en la lectura como un gimnasio para tu mente.

    Y, ¿por dónde empiezo?

    Bibliotecas y clubes de lectura: Una de las mejores maneras de descubrir nuevos libros y compartir tu amor por la lectura es unirte a una biblioteca o a un club de lectura. Estos espacios te ofrecen acceso a una amplia variedad de libros y la oportunidad de discutir tus lecturas con otros entusiastas. Además, muchos clubes de lectura organizan eventos y actividades que pueden hacer que la experiencia sea aún más enriquecedora.

    Libros electrónicos y audiolibros: Si prefieres la tecnología, los libros electrónicos y los audiolibros son opciones fantásticas. Puedes llevar tu biblioteca contigo en tu dispositivo móvil y leer o escuchar tus libros favoritos en cualquier momento y lugar. Plataformas como Kindle, Audible y otras aplicaciones de lectura ofrecen una amplia selección de títulos para todos los gustos.

    La lectura puede ser una herramienta transformadora en tu vida. Desde mejorar tus habilidades de comunicación hasta proporcionar consuelo emocional, los beneficios son innumerables. Te invito a elegir un libro que te interese y dedicarle tiempo cada día. ¡Verás cómo tu perspectiva cambia y tu vida se enriquece de formas que nunca imaginaste!

    Así que, ¿qué esperas? Sumérgete en el maravilloso mundo de la lectura y descubre cómo los libros pueden cambiar tu vida.

    Texto: María. Formadora. Voluntaria en Inspiranza.

    Imagen: Mery. Diseñadora gráfica. Voluntaria en Inspiranza.

  • 4 razones para hacer ejercicio desde hoy mismo.

    4 razones para hacer ejercicio desde hoy mismo.

    Sí, hoy vamos a hablar de hacer ejercicio. Tal vez piensas que hacer ejercicio es aburrido, requiere mucho tiempo o simplemente no te interesa. Si es tu caso, te invito a seguir leyendo. Y si ya practicas con regularidad, también porque descubrirás que hay muchas razones por las que moverse es el mejor plan. 

    Mejorará tu salud física

    Primero, hablemos de la salud física. Este es probablemente el beneficio más obvio de hacer ejercicio, pero vale la pena mencionarlo porque es super importante. Cuando haces ejercicio regularmente, tu cuerpo te lo agradece de muchas maneras.

    Corazón más fuerte: Al hacer ejercicio, estás fortaleciendo tu corazón. Esto significa que puede bombear sangre con más eficacia, reduciendo el riesgo de enfermedades cardíacas. ¿No suena genial?

    Mejor resistencia: ¿Te cansas subiendo las escaleras? Pues, hacer ejercicio regularmente mejora tu resistencia y te hace sentir menos fatigado en tus actividades diarias.

    Peso saludable: No se trata de tener el cuerpo perfecto, sino de sentirte bien contigo mismo. Hacer ejercicio te ayuda a mantener un peso saludable, lo que reduce el riesgo de enfermedades como la diabetes tipo 2.

    Músculos y huesos fuertes: Con el tiempo, el ejercicio ayuda a aumentar tu masa muscular y a fortalecer tus huesos. Esto es especialmente importante a medida que envejecemos, ya que puede prevenir problemas como la osteoporosis.

    Así que, si quieres sentirte más fuerte, con más energía y menos propenso a enfermarte, ¡es hora de empezar a moverte!

    Beneficios para tu salud mental

    Ahora, hablemos de la cabeza. No solo tu cuerpo se beneficia del ejercicio, sino también tu mente. Vivimos en un mundo lleno de estrés, ansiedad y, a veces, tristeza. Pero, ¿sabías que el ejercicio puede ser una herramienta poderosa para combatir estos problemas?

    Liberación de endorfinas: Cuando haces ejercicio, tu cerebro libera endorfinas, también conocidas como las hormonas de la felicidad. Estas sustancias químicas naturales pueden mejorar tu estado de ánimo y hacerte sentir más feliz y relajado.

    Reducción del estrés: El ejercicio es una excelente manera de liberar el estrés acumulado. Ya sea corriendo, practicando yoga o levantando pesas, cualquier actividad física puede ayudarte a despejar tu mente y reducir la tensión.

    Mejor sueño: ¿Tienes problemas para dormir? El ejercicio regular puede mejorar la calidad de tu sueño. Dormir bien es crucial para tu bienestar general, y una buena sesión de ejercicio puede hacer que te sientas más relajado y listo para descansar.

    Aumento de la autoestima: Ver tu progreso en el gimnasio, ya sea levantando más peso, corriendo más rápido o simplemente sintiéndote más fuerte, puede aumentar tu autoestima. Sentirte bien contigo mismo tiene un gran impacto en tu salud mental.

    Oportunidad para socializar

    El ejercicio no tiene que ser una actividad solitaria. De hecho, es una excelente oportunidad para socializar y conocer gente nueva. Ya sea que te unas a un equipo deportivo, asistas a clases grupales en el gimnasio o salgas a correr con amigos, el ejercicio puede ser una actividad social muy divertida.

    Nuevas amistades: Al participar en actividades deportivas o clases grupales, puedes conocer personas con intereses similares. Esto no solo hace que el ejercicio sea más divertido, sino que también puede llevar a nuevas amistades.

    Motivación mutua: Tener amigos con los que hacer ejercicio puede ser una gran fuente de motivación. Pueden animarse mutuamente a seguir adelante, establecer metas juntos y celebrar los logros compartidos.

    Ambiente positivo: Rodearte de personas que también están trabajando en su salud y bienestar puede crear un ambiente positivo y de apoyo. Esto es especialmente útil cuando te sientes desmotivado o estás pasando por un mal día.

    Si te sientes solo o buscas una manera de conocer gente nueva, considera el ejercicio como una opción. ¡Podrías terminar haciendo grandes amigos en el proceso!

    Mejora tu rendimiento académico y laboral

    Finalmente, hablemos de cómo el ejercicio puede beneficiar tu rendimiento en los estudios o el trabajo. Aunque pueda parecer que el ejercicio roba tiempo que podrías usar para estudiar o trabajar, en realidad puede hacerte más productivo y eficiente.

    Mayor concentración: El ejercicio regular mejora la concentración y la memoria. Al hacer ejercicio, aumentas el flujo sanguíneo a tu cerebro, lo que puede mejorar tus habilidades cognitivas y hacer que sea más fácil concentrarte en tus tareas.

    Más energía: Aunque pueda parecer contradictorio, gastar energía en el ejercicio en realidad te da más energía a lo largo del día. Esto significa que tendrás más vitalidad para enfrentar tus tareas académicas o laborales.

    Mejora la creatividad: Si te sientes bloqueado creativamente, una buena sesión de ejercicio puede ser justo lo que necesitas. El movimiento físico puede ayudar a despejar tu mente y abrir espacio para nuevas ideas.

    Reducción del absentismo: Las personas que hacen ejercicio regularmente tienden a enfermarse menos, lo que significa que faltarás menos a clases o al trabajo. Esto puede mejorar tu rendimiento académico y laboral a largo plazo.

    El ejercicio no solo te ayuda a sentirte bien físicamente, sino que también tiene un impacto positivo en tu salud mental, tus relaciones sociales y tu rendimiento académico o laboral. Así que, ¿qué estás esperando? Ponte tus zapatillas, elige una actividad que disfrutes y empieza a moverte hoy mismo. Tu cuerpo, tu mente y tu vida social te lo agradecerán. ¡Nos vemos en el gimnasio!

    Texto: María. Formadora. Voluntaria en Inspiranza.

    Imagen: Ana. Diseñadora gráfica. Voluntaria en Inspiranza.

  • ¿Cómo nos ayuda el mindfulness a estar más enfocados?

    ¿Cómo nos ayuda el mindfulness a estar más enfocados?

    ¿Alguna vez has sentido que no te detienes un instante para observarte? ¿Has respirado con atención consciente en los últimos minutos? ¿Has habitado tu cuerpo? ¿Has observado el entorno en el que te encuentras?

    Se cree que la meditación tiene como objetivo dejar la mente en blanco, deteniendo todo tipo de pensamientos. Por lo que en nuestra sociedad actual es casi una utopía lograrlo. Un objetivo inalcanzable, podrán pensar muchos. Entonces Mindfulness, también conocida como atención plena, nos invita a jugar con la atención, focalizándola en algo concreto para lograr que el vaivén de pensamientos y la dispersión se ralenticen.

    Mindfulness es un proceso que consiste en observar nuestro cuerpo y mente, permitirnos que nuestras experiencias se vayan desplegando de momento a momento y de aceptarlas como son. No significa que debamos rechazar los pensamientos, suprimirlos ni controlarlos. Mindfulness nos acompaña para que logremos separar nuestra persona de nuestros pensamientos y así reconocerlos para cuestionar los patrones mentales. A través de la atención lograremos centrarnos en este momento, no en el pasado, no en el futuro; en este lugar y no en otro.

    Esta práctica, además de ofrecernos un conjunto de herramientas para estar en el momento presente, es una filosofía de vida, una actitud recomendable a adoptar para conectar con uno mismo. Nos ayuda a autorregular nuestro comportamiento y a conocernos mejor a través de un ambiente de bienestar. Nos volvemos conscientes de nuestra intención por sintonizar con lo que nos pasa y pasa a nuestro alrededor para desenmascarar automatismos.

    Algunos de los beneficios que nos brinda la práctica de Mindfulness: protegernos contra el estrés, reducir la ansiedad, mejorar el control y la gestión emocional, reducir el insomnio, mejorar la capacidad de concentración, aumentar la relajación, favorecer el autoconocimiento y la creatividad

    Herramientas para practicar Mindfulness

    RESPIRACIONES PROFUNDAS: Normalmente respiramos de manera automática e inconsciente, olvidando que la respiración es la principal forma de nutrición de nuestro cuerpo. Tomar consciencia sobre ella y poder modularla nos brindará un mayor autocontrol sobre nosotros mismos.

    OBSERVAR LOS PENSAMIENTOS: La mente tiene la particularidad de poder observarse a sí misma. Cuanto más se practiquen este tipo de ejercicios, más simples nos resultarán y mejor nos entenderemos.

    IDENTIFICAR LAS EMOCIONES: Una gran herramienta para sobrellevar las emociones es observar cómo son, cómo se sienten, ponerles un nombre, sin intentar reprimirlas ni eliminarlas. Al identificarlas, nos resultan más manejables y menos extrañas.

    TOMAR CONCIENCIA DEL CUERPO: Obsérvate. Se compasivo frente a ti mismo, sin juzgarte ni culpabilizarte. Obsérvate y trata de comprenderte. Cuando llegan pensamientos, ¿qué reacciones físicas experimentas? Obsérvate y respira. No te preocupes. Tu respiración siempre será el pasaje de vuelta al presente.

    A continuación, te regalamos un ejercicio para que comiences a implementar algunas de las herramientas que te compartimos. ¡Disfrútalo!

    Busca un lugar tranquilo, donde la temperatura sea agradable y el entorno te ayude a comenzar a relajarte. La posición que sea cómoda para ti será la correcta. Hoy no habrá exigencias, ni expectativas de perfección. Cierra los ojos y comienza con respiraciones profundas y lentas inhalado por la nariz. Sostén el aire por algunos pocos segundos y exhálalo por la boca. Luego de algunas respiraciones, observa tu cuerpo. ¿Busca cambiar de posición? ¿Hay alguna molestia? ¿La mente ya comenzó a nombrarte su lista de pendientes que deberías estar haciendo en este momento?

    Esta vez, serás tú quien le dirá a la mente qué debe pensar. Piensa algo que te genere inquietud y que tome la forma de “soy X”. Por ejemplo, “soy torpe” o “qué ridículo soy”. Ahora retén ese pensamiento en tu mente. Concéntrate en él durante unos segundos. Observa cómo te afecta: ¿Qué sensaciones surgen en el cuerpo? ¿Apareció alguna emoción?

    Luego de observar ese pensamiento, y recuerda solo se trata de observar, piensa en la siguiente frase: “Estoy teniendo el pensamiento de que…” y entonces completa la frase con ese pensamiento que surgió. “Estoy teniendo el pensamiento de que soy torpe”.

    Observa qué sucede, igual que antes. Pero ahora serás tú quien diga qué esta sucediendo en tu mente. Di: “En mi mente ha surgido el pensamiento de…” “En mi mente ha surgido el pensamiento de que soy muy ridículo”.

    ¿Es un poco más compasivo de ver ahora? No somos nuestros pensamientos. Los pensamientos llegarán, por supuesto que sí, pero podemos dejarlos ir.

    Elige el camino que te guíe hacia una vida más valiosa y presente.

    Texto: Julieta. Profesora de Yoga. Voluntaria en Inspiranza.

    Imagen: Mery. Diseñadora gráfica. Voluntaria en Inspiranza.