Autor: ins_9kmqj

  • Redes sociales saludables, vida saludable.

    Redes sociales saludables, vida saludable.

    Las redes sociales ocupan un lugar tan importante en nuestras vidas que puede resultar  fácil perderse entre publicaciones que pueden afectar nuestra autoestima o hacernos sentir abrumados. Sin embargo, también pueden ser una herramienta poderosa para el crecimiento personal, la conexión y la inspiración, siempre y cuando sepamos usarlas de manera consciente.

    Te damos algunas ideas para que puedas comenzar hoy.

    Define tu intención al usar las redes sociales

    Antes de abrir la aplicación, pregúntate: “¿Por qué estoy aquí?” Puede que estés buscando entretenimiento, información o inspiración. Definir tu intención ayuda a evitar el desplazamiento sin rumbo ni sentido y permite enfocarte en el contenido que realmente aporta algo positivo a tu día.

    Curar tu feed: sigue cuentas que te inspiren y motiven

    Tu feed es como tu casa digital, y tú decides quién entra. Sigue cuentas que te hagan sentir bien contigo mismo, que te motiven a crecer o que compartan contenido alineado con tus valores. Por otro lado, si hay cuentas que te generan comparaciones negativas o te hacen sentir insuficiente, no dudes en silenciarlas o dejarlas de seguir. Prioriza la calidad sobre la cantidad.

    Establece límites de tiempo

    Es importante evitar que las redes sociales consuman tu tiempo de forma excesiva. Establece horarios específicos para usarlas. Muchas aplicaciones tienen herramientas que te ayudan a monitorear y limitar el tiempo que pasas en ellas. Recuerda lo beneficioso  de estar en presencia con nosotros mismos al despertarnos y crear un espacio acogedor al momento de ir a dormir. Por eso recomendamos evitar el acceso a las redes sociales en esos momentos del día. Hemos publicado este articulo que puede contribuir con algunas ideas más al respecto.

    Participa de manera activa, no solo como espectador

    En lugar de limitarte a mirar lo que otros publican, busca interactuar de manera activa. Comenta, comparte tus propios pensamientos y conecta con personas que compartan tus intereses. Esto te ayudará a sentirte más involucrado y a aprovechar al máximo estas aplicaciones.

    Desconéctate cuando sea necesario

    Puedes tener la sensación de que siempre tienes que estar conectado, pero permitirte pausas para mantener un equilibrio saludable. Considera establecer días sin redes sociales o momentos específicos del día para desconectarte y enfocarte en actividades sin tecnología.

    Practica una perspectiva consciente

    Recuerda que las redes sociales muestran una versión editada de la realidad. La mayoría de las personas comparten solo sus mejores momentos, lo que puede crear una percepción distorsionada de la realidad. Practica la autocompasión y recuerda que está bien no tener una vida “perfecta” como la que se ve en las publicaciones.

    Encuentra inspiración, no comparación

    En lugar de comparar tu vida con la de otros, utiliza las redes sociales como una fuente de inspiración. Sigue a personas que te motiven, aprende algo nuevo o explora tus pasiones. Cambiar el enfoque de la comparación al aprendizaje puede transformar tu experiencia digital.

    Las redes sociales no tienen por qué ser una fuente de estrés o insatisfacción. Con una estrategia consciente, puedes convertirlas en una herramienta para tu bienestar y desarrollo personal. Crear un feed saludable y motivador está en tus manos: elige lo que consumes, interactúa de manera positiva y recuerda desconectarte cuando lo necesites. ¡Recuerda que tienes el poder de transformar tu experiencia en las redes sociales en algo positivo y enriquecedor, porque tú decides cómo usarlas!

    Texto: Julieta. Profesora de Yoga. Voluntaria en Inspiranza.

    Imagen: Ana. Diseñadora. Voluntaria en Inspiranza.

  • Gestión del tiempo y técnicas de estudio: Consejos para mejorar tu concentración.

    Gestión del tiempo y técnicas de estudio: Consejos para mejorar tu concentración.

    Cuando tenemos muchas cosas que hacer y poco tiempo libre, tendemos a estresarnos. Eso nos lleva a organizarnos mal y a sentir que no llegamos a todo. Por esto, una buena gestión del tiempo es fundamental. Nos ayudará a tener más control, reducir la ansiedad y a prevenir la procrastinación

    Un consejo muy simple pero muy útil para empezar a trabajar en tu gestión del tiempo, es tener una agenda donde ir apuntando todas las cosas que hacer de manera clara. Si lo prefieres, puedes tener una agenda digital en un dispositivo móvil.  También es imprescindible crear un calendario u horario para ir asignando tiempos determinados a cada tarea.

    Aquí te dejamos algunas técnicas que te ayudaran a organizarte mejor. Recuerda que se pueden combinar según lo que más te funcione, para sacarles más partido. 

    OBJETIVOS SMART

    SMART viene del inglés : Specific (especificos), Measurable (medibles), Achievable (alcanzables), Relevant (relevantes) y Time-bound (tiempo definido). Consiste en definir objetivos específicos, medibles, alcanzables, relevantes y con tiempo definido. Por ejemplo: Estudiar biología 1 hora cada día durante dos semanas para mejorar la nota del próximo examen. 

    TÉCNICA POMODORO

    Esta popular técnica es muy útil y combina gestión del tiempo con capacidad de concentración. Consiste en trabajar bloques de tiempo, seguidos de un breve descanso. En cada bloque, deberás centrarte en una tarea de forma intensiva, sin distracciones. Recuerda que los tiempos pueden variar. Un buen ejemplo puede ser: 25 minutos de trabajo sin distracciones, seguidos de 5 minutos de descanso. Repite esto 4 veces y haz una pausa más larga de 20-30 minutos. 

    TÉCNICA DE PRIORIDADES

    Las tareas se organizan en cuatro cuadrantes que dependen de su importancia: 

    • CUADRANTE 1 (HACER): Las tareas que se deben abordar inmediatamente. Son las urgentes e importantes. 
    • CUADRANTE 2 (PROGRAMAR): Las tareas que debemos planificar. Son las importantes pero no urgentes. 
    • CUADRANTE 3 (DELEGAR): Las tareas que son urgentes pero no importantes. Si estás trabajando en grupo, las podría hacer otra persona.
    • CUADRANTE 4 (ELIMINAR): Las tareas que no son urgentes ni importantes. Elimina estas tareas.
    REPETICIÓN ESPACIADA

    Consiste en aprender un material determinado dejando espacios de tiempo cada vez más largos entre una sesión y la siguiente. Por ejemplo: estudias hoy, repasas mañana, después de 3 días, después de 1 semana y después de 2 semanas. 

    MÉTODO FEYNMAN

    Consiste en explicar el material como si se lo enseñaras a otra persona que no sabe nada del tema. Los pasos son: 

    1. Tener claro lo que tienes que estudiar. 
    2. Escribir todo lo que sabes sobre él en una hoja, con tus propias palabras. 
    3. Intentar explicarlo en voz alta como si fueras un profesor.  
    4. Repite el proceso hasta que puedas enseñarlo con claridad y sin depender de tus apuntes.  
    MAPAS MENTALES

    Es una herramienta que te permitirá organizar la información de manera visual. Primero, tienes que escribir el tema principal en el centro de la hoja y vas creando ramas con los subtemas y las ideas relacionadas. Te recomiendo usar colores, dibujos, flechas y conexiones. Así será más fácil recordar la información. 

    MÉTODO CORNELL

    Es una forma de tomar apuntes más eficiente. Consiste en dividir la hoja en 3 partes: 

    • Una columna a la izquierda (pequeña): donde anotaremos palabras clave. 
    • Columna a la derecha: aquí escribiremos los apuntes principales. 
    • Parte inferior: haremos un pequeño resumen. 
    4 ACCIONES RÁPIDAS PARA EVITAR DISTRACCIONES
    • Desactiva las notificaciones, así podrás sumergirte en un trabajo profundo. 
    • Organiza tu espacio: limpia y despeja tu escritorio o área de trabajo. 
    • No intentes realizar varias tareas a la vez: En lugar de realizar varias tareas a la vez, intenta trabajar en una tarea, para ganar fluidez mientras trabajas. 
    • Toma descansos: Si sientes dificultades para tomarte descansos, prográmalos en tu calendario y oblígate a tomarlos. 

    Es normal sentirse abrumado algunos días. Entre los estudios, el trabajo y las responsabilidades, puede parecer que no llegamos a todo. Pero una buena organización y el uso de técnicas de estudio adecuadas pueden marcar una gran diferencia. La gestión del tiempo puede parecer algo complejo, pero se trata de escoger las técnicas y herramientas que mejor se adapten a ti. 

    Podremos compaginar los estudios o el trabajo con otras actividades que también son necesarias como hacer deporte, pasar tiempo con amigos o amigas, descansar o simplemente disfrutar de nuestro tiempo libre. La clave está en encontrar el equilibrio. 

    Texto: Alba. Estudiante de 2º de Bachillerato. Voluntaria en Inspiranza.

    Imagen: Ana. Diseñadora gráfica. Voluntaria en Inspiranza. 

  • ¿Cómo encontrar nuevas aficiones? ¡Aprovecha al máximo tu tiempo libre!

    ¿Cómo encontrar nuevas aficiones? ¡Aprovecha al máximo tu tiempo libre!

    Tener una afición puede hacernos sentir mejor. Nos ayuda a desconectar, a centrarnos en algo que nos gusta y puede ser una gran herramienta que nos aporte muchos beneficios. Es evidente que, cuando hacemos algo que disfrutamos, nuestro estado de ánimo mejora. Encontrar nuevas aficiones, probar cosas diferentes, también nos ayudan a conocer gente nueva o incluso a descubrir talentos que no sabíamos que teníamos.

    Si quieres encontrar nuevas aficiones o necesitas algo diferente en tu tiempo libre, empieza por hacer una pequeña lista. Anota tus intereses, lo que te gusta hacer, lo que se te da bien o incluso cosas que siempre te han llamado la atención, pero nunca has probado.

    Después, busca actividades que encajen con eso. Es importante tener en cuenta que no hace falta acertar a la primera. Puedes probar distintas cosas hasta encontrar algo que realmente te enganche.

    Por ejemplo, si te encanta la música, quizás puedas probar a tocar un instrumento. Si te gusta cocinar, ¿por qué no intentar hacer tus propias recetas? Si disfrutas del aire libre, tal vez te interese una actividad como caminar, montar en bici o hacer fotos a la naturaleza.

    IDEAS DE NUEVAS AFICIONES QUE PUEDES PROBAR

    Aquí tienes algunas ideas para inspirarte. Están pensadas para que puedas empezar poco a poco, con lo que tengas a mano.

    Deporte: Además de pasar tiempo de calidad disfrutando de algunos deportes, le harás bien a tu cuerpo y te sentirás mejor. Hay muchos tipos de deportes, y puedes adaptarlos a tu estilo de vida. Puedes hacerlo solo, en pareja, en grupo, al aire libre, en casa, con mucho movimiento, algo más suave, más caro o incluso gratis.

    Manualidades: Las actividades creativas ayudan a desconectar y a descubrir tu lado más artístico. Puedes probar con cosas sencillas como pintar, hacer pulseras, origami… Una opción muy divertida es el bordado o la costura creativa. Puedes personalizar camisetas, mochilas o hacer tus propios accesorios. Recuerda que en internet puedes encontrar muchos tutoriales. 

    Aficiones relajantes: Hay actividades que no necesitan moverse mucho, pero que también aportan bienestar. Además, pueden ayudarnos a estar más tranquilos y relajados. Los rompecabezas, los crucigramas o el sudoku pueden ser muy entretenidos. Son buenos para la mente y ayudan a centrarse. También está el yoga, que mezcla respiración, estiramientos y calma. Puedes empezar con vídeos o clases básicas.

    Lectura: Leer nos permite descubrir nuevas ideas, aprender cosas o simplemente dejarnos llevar por una historia. Descubre cuál es tu género favorito y adéntrate en una aventura, una historia de amor, misterio, fantasía… hay para todos los gustos.

    Cocina: Además de ser divertida, esta afición te puede ayudar a alimentarte mejor. Otra opción es la repostería creativa. Decorar galletas, hacer bizcochos con formas, inventar postres… ¡y luego comértelos! Además, puedes hacerlo solo o con alguien. Es una forma de compartir tiempo con tus familiares o amigos.

    OTRAS AFICIONES QUE QUIZÁS NO CONOCÍAS

    Tiro con arco: Es una actividad que mezcla calma y precisión. Mejora la concentración y puedes practicarla en clubes o asociaciones deportivas.

    Fotografía: Solo con un teléfono móvil puedes empezar. Participa en retos fotográficos, observa los detalles de tu entorno o crea tus propios álbumes digitales. No hace falta una cámara profesional para capturar algo bonito.

    Astronomía para principiantes: Con solo una app y la ayuda de internet, puedes aprender a identificar estrellas o constelaciones desde tu ventana o tu terraza. Observar el cielo es una forma de desconectar y también de aprender sobre el universo.

    Edición de vídeos: Si te gusta grabar, puedes aprender a montar vídeos. Hay muchas páginas con recursos gratuitos y fáciles de usar. No hace falta tener un canal. Puedes hacer montajes para ti o para compartir con tus familiares o amigos. Es una forma creativa de expresarte.

    La clave es empezar por algo que te llame la atención. Recuerda que no tienes que ser el mejor, ni tomártelo tan en serio desde el principio. Te animo a probar nuevas aficiones. No tengas miedo a equivocarte, porque forma parte del proceso. Además, siempre estás a tiempo de cambiar de afición y empezar de nuevo, de eso se trata. Así que no te pongas metas imposibles ni te compares, hazlo por y para ti, porque al final, se trata de estar bien contigo mismo.  ¡El objetivo es disfrutar!

     

    Texto: Alba. Estudiante de 2º de Bachillerato. Voluntaria en Inspiranza.

    Imagen: Ana. Diseñadora gráfica. Voluntaria en Inspiranza. 

  • Carreras del futuro: trabajos que hoy no existen.

    Carreras del futuro: trabajos que hoy no existen.

    El mundo está cambiando a una velocidad vertiginosa, y con él, las profesiones del mañana. ¿Cuáles serán las principales carreras del futuro? Hace 20 años, nadie imaginaba que podríamos trabajar como creadores de contenido digital, analistas de datos masivos o especialistas en inteligencia artificial. ¿Qué pasará en los próximos 10 o 20 años? Si estás en plena orientación vocacional y sientes que ninguna carrera te convence, quizá la profesión ideal para ti aún no se ha inventado.

    Sigue leyendo para entender qué habilidades puedes comenzar a explorar para adaptarte a estas nuevas profesiones. 

    ¿Por qué cambiarán las carreras del futuro?

    El mercado laboral evoluciona en respuesta a muchas variables. Algunas de las fuerzas que impulsarán la creación de nuevas carreras son:

    Avances tecnológicos: la inteligencia artificial, la robótica y la automatización transformarán sectores enteros.
    Nuevas formas de comunicación y consumo: el metaverso, la realidad aumentada y la digitalización cambiarán la manera en que interactuamos.
    Salud y bienestar: el aumento de la esperanza de vida creará demanda en biotecnología, neurociencia y longevidad.

    ¿Cómo prepararse para una carrera que aún no existe?

    Si el trabajo de tus sueños aún no se ha inventado, aquí tienes algunas claves para estar listo cuando llegue el momento:

    Desarrolla habilidades adaptativas: el pensamiento crítico, la creatividad y la resolución de problemas serán esenciales en cualquier profesión.
    Aprende sobre tecnología: sin importar el área que elijas, la tecnología jugará un papel clave en los trabajos del futuro.
    Fomenta la curiosidad y el aprendizaje continuo: los profesionales más valiosos serán aquellos que se adapten rápido y aprendan constantemente.

     

    El mundo cambia y con él, las oportunidades. Si aún no sabes qué estudiar o a qué dedicarte, no te preocupes: lo importante no es elegir la opción «perfecta», sino desarrollar habilidades que te preparen para estar en constante evolución y prepararte para las carreras del futuro.

    Texto: Rosa. Formadora. Voluntaria en Inspiranza.

    Imagen: Ana. Ilustradora.  Voluntaria en Inspiranza.

     

  • ¿Qué es la procrastinación y cómo podemos superarla?

    ¿Qué es la procrastinación y cómo podemos superarla?

    La procrastinación es un problema común que afecta a estudiantes, profesionales… En realidad a cualquier persona. Posponer tareas importantes puede generar estrés, ansiedad y sensación de culpa, pero ¿por qué lo hacemos? Vamos a explorar las causas de la procrastinación y cómo puedes evitarla.

    ¿Qué es la procrastinación?

    Procrastinar es el acto de retrasar o aplazar una tarea, aunque sepamos que hacerlo nos traerá consecuencias negativas. Puede parecer un problema de pereza o falta de organización, pero en realidad está relacionado con nuestra mente y emociones.

    La razón principal tiene que ver con cómo nos hace sentir afrontar esa tarea, más que con la tarea en sí que, en ocasiones, es algo más sencillo de lo que nuestras emociones y nuestros pensamientos proyectan. En definitiva, muchas veces, postergamos porque sentimos miedo, ansiedad o falta de motivación.

    Causas principales de la procrastinación

    1. Miedo al fracaso. Cuando sentimos que una tarea es demasiado difícil o que podríamos equivocarnos, nuestro cerebro busca evitar la incomodidad y prefiere distraerse con actividades más sencillas o placenteras.

    Solución: Cambia tu mentalidad. En lugar de enfocarte en el miedo al error, piensa en la tarea como un aprendizaje.

    2. Perfeccionismo: Las personas perfeccionistas pueden procrastinar porque sienten que el resultado nunca será lo suficientemente bueno. Quieren hacerlo todo de forma impecable y, al ver que la tarea es desafiante, terminan evitando empezar.

    Solución: Recuerda que hecho es mejor que perfecto. Siempre será mejor mejor avanzar, aunque sea con errores o pequeñas inseguridades, que no hacer nada.

    3. Falta de motivación: Si una tarea nos resulta poco interesante o no le encontramos un propósito claro, tendemos a postergarla. Esto suele ocurrir con actividades obligatorias que tenemos que hacer aunque estén lejos de ser nuestras favoritas. 

    Solución: Relaciona la tarea con un objetivo personal. Pregúntate: ¿Cómo me beneficiará completar esto? ¿Estoy ayudando a mi yo del futuro?

    4. Sobrecarga de tareas: Cuando tenemos muchas cosas por hacer, es fácil sentirse abrumado y no saber por dónde empezar. Aunque sean pequeñas tareas, se convierten en una montaña. En momentos así, en lugar de avanzar, entramos en un estado de parálisis.

    Solución: En lugar de mirar la montaña, divide las tareas en partes más pequeñas y establece prioridades. Así podrás ver resultados y esto te servirá como fuente de motivación para continuar.

    5. Distracciones constantes: El móvil, las redes sociales y otros estímulos externos pueden desviar nuestra atención. Cuanto más accesibles sean las distracciones, más difícil será concentrarnos si tenemos que afrontar tareas que requieren esa capacidad de foco.

    Solución: Crea un entorno libre de distracciones. Si tienes que estudiar o trabajar, usa técnicas como el método Pomodoro (25 minutos de trabajo + 5 de descanso).

    ¿Cómo vencer la procrastinación?

    Ahora que conocemos las causas, veamos estrategias efectivas para superarla:

    Empieza por lo más fácil: Si te cuesta iniciar, haz una pequeña parte de la tarea para generar impulso. Todo camino empieza por un pequeño paso.

    Usa la regla de los 5 segundos: Si notas que estás postergando, cuenta hasta cinco y actúa sin pensar demasiado. Pincha aquí para ver en qué consiste.

    Visualiza tu meta final: Imagina cómo te sentirás al completar la tarea. Esto te ayudará a enfocarte en los beneficios en lugar del esfuerzo.

    Recompénsate: Después de terminar una tarea, date un pequeño premio (un descanso, un café, un episodio de tu serie favorita).

    Crea un ambiente de trabajo productivo: Organiza tu espacio, elimina distracciones y usa herramientas como listas de tareas.

    Procrastinar es un comportamiento que podemos modificar con hábitos adecuados. Identificar la causa de esta evitación o afrontación de tareas es el primer paso para vencerla. Con estrategias sencillas como dividir tareas, eliminar distracciones y cambiar la mentalidad, podemos recuperar el control de nuestro tiempo y aumentar nuestra productividad.

     

    Texto: Rosa. Formadora. Voluntaria en Inspiranza.

    Imagen: Aitana. Estudiante de Publicidad y Turismo.  Voluntaria en Inspiranza.

     

  • Siempre se puede cambiar de rumbo

    Siempre se puede cambiar de rumbo

    Desde pequeña me enseñaron un camino convencional, un rumbo a seguir: estudiar, conseguir un empleo estable, casarme y formar una familia. Me dijeron que antes de los 20 años debería estar en la universidad, graduarme y, eventualmente, a los 40 y si todo iba bien, dirigir mi propia empresa.

    Vivir bajo el peso de todas esas expectativas era abrumador. Trabajé arduamente para alcanzarlas, aunque no me sentía plena. Dentro de mí, sentía un vacío enorme que nada podía llenar. Algo me desafiaba a romper ese molde y sentía que mis expectativas eran otras, que no estaban orientadas a seguir esos pasos uno a uno.

    Así que decidí tomar un rumbo diferente al emigrar a España hace 20 años. Dejé atrás una vida ya trazada, con un trabajo estable, amigos y familia, para embarcarme en una aventura solitaria, lejos de todo lo que conocía y era cómodo para mí, llena de experiencias, algunas maravillosas y otras menos. Establecí mi vida rodeada de personas maravillosas que se han convertido en mi familia elegida.

    Pero a lo largo de este viaje, postergué innumerables metas y objetivos y poco a poco me fui acomodando en una rutina que nuevamente me oprimía, incomodándome y obligándome a replantearme las cosas.

    Volver a cambiar de rumbo

    Al llegar a los 40, enfrenté esa necesidad de redirigir mi vida nuevamente. En lugar de tener mi propia empresa, decidí emprender un nuevo camino. Esta vez, decidí retomar aquellos objetivos que había dejado de lado, ya sea por necesidad de supervivencia o por haberme acomodado en mi nueva realidad. Decidí formarme en algo que estuviese relacionado con lo que inicialmente había estudiado y que se acoplara a las exigencias de las nuevas tecnologías: elegí estudiar desarrollo web y multiplataforma. Este proceso de reinicio fue un desafío colosal, fue romper de nuevo con toda la comodidad que había adquirido a base de esfuerzo, e incomodarme porque esperaba y deseaba enfrentarme a retos diferentes.

    Volver a estudiar me enfrentó a generaciones más jóvenes, siendo la estudiante de mayor edad de mi clase y una de las pocas que trabajaba y estudiaba simultáneamente. Escoger el área de Desarrollo de aplicaciones multiplataforma, que exige un alto nivel de concentración y lógica, me jugó malas pasadas. Luché contra la fatiga, el desánimo y la depresión en momentos en que sentía que mi mente y cuerpo ya no podían más, de lunes a domingo, abrumada entre bucles ‘for’ y ‘while’, algoritmos de programación y objetivos comerciales en mi trabajo. Terminaba cada día después de 14 horas para llegar y seguir estudiando. Exhausta y abrumada, en algunos momentos, luchaba contra mí misma y esa extraña intención de autoboicotearme, procrastinar y decirme que no podía más, que no había nacido para eso, que lo mejor era quedarme tumbada viendo series, en lugar de matarme las neuronas tratando de entender algo que no entendía… Lo mejor era rendirme.

    Pero esa parte de mí que se resiste, que sigue creyendo, que emprende a bocajarro cada día como una nueva aventura, me obligó a seguir a pesar de todo lo que se interpusiera en mi paso, incluida mi propia frustración. Es por eso que, a pesar de las dificultades, graduarme por segunda vez, tras 20 años del primero, se convirtió en una de las mayores victorias de mi vida. El orgullo y la alegría de haber superado tantos desafíos fue inmenso, al ver cómo la comprensión de lo que pensaba incomprensible se había abierto para mí, día a día, para permitirme llegar a esa meta. Recibir mi título fue un momento sublime.

    Ahora, me enfrento a otro nuevo desafío: abrirme camino en el mundo laboral. Estoy convencida de que nada en esta vida es fruto del azar o del destino. Todo es resultado de la persistencia, el esfuerzo, la dedicación y, sobre todo, el amor por lo que haces, por la vida y por los que están contigo en las buenas y en las malas. Mis expectativas son conseguir incursionar en el mundo laboral y demostrar mi valía, encontrando un equipo del que pueda hacer parte y continuar creciendo.

    Con los años he aprendido que no es malo no encajar y que sentirte perdido o sin propósito te lleva a replantearte a ti mismo hacia algo mejor, que sentirte incómodo es un mecanismo de tu cerebro para mostrarte nuevos retos y que debes al menos planteártelos. El mundo es vasto y siempre hay algo o alguien que puede mostrarte un camino. Yo encuentro el mío día a día al desafiarme y redirigir mi vida a continuar creciendo.

    Texto Johana. Desarrolladora Full Stack. Voluntaria en Inspiranza.

    Imagen: Emma. Diseñadora gráfica. Voluntaria en Inspiranza.

  • 5 hábitos relajantes para combatir la ansiedad

    5 hábitos relajantes para combatir la ansiedad

    La ansiedad puede ser abrumadora, pero no tienes que dejar que te controle. Con estos 5 hábitos relajantes, puedes aprender a cultivar tu calma interior. Dedica tiempo cada día para practicar estos ejercicios y descubrirás cómo puedes liberarte de la ansiedad y disfrutar de una vida más tranquila y equilibrada.

    Practicar Yoga

    El yoga es una práctica holística que combina movimientos suaves con la respiración consciente para relajar el cuerpo y la mente. Puedes practicar en algún centro de Yoga o empezar cómodamente en casa.

    1. Busca una rutina de yoga para principiantes o para relajación en línea o asiste a una clase en persona.
    2. Sigue las instrucciones del instructor y presta atención a tu respiración mientras realizas las posturas.
    3. Estira suavemente los músculos y enfócate en las sensaciones físicas y la conexión entre la respiración y el movimiento.

    El yoga es uno de los hábitos relajantes que más personas están siguiendo en los últimos tiempos. Te ayuda a reducir la ansiedad, liberar la tensión corporal y promover una sensación general de bienestar.

    Automasaje relajante

    Es una técnica simple pero efectiva para liberar la tensión muscular y promover la relajación. Sigue estos pasos:

    1. Siéntate o recuéstate en una posición cómoda y utiliza tus manos para frotar suavemente tus hombros, cuello y cabeza.
    2. Aplica una presión suave y realiza movimientos circulares en las áreas donde sientas tensión o molestias.
    3. Continúa masajeando otras partes del cuerpo, como los brazos, las manos, el pecho, el abdomen y las piernas.

    Este ejercicio te permite liberar la tensión física acumulada en el cuerpo y a relajarte a nivel muscular.

    Baño relajante

    Tomarse un baño relajante es una excelente manera de liberar el estrés y calmar la ansiedad. Por ejemplo:

    1. Llena una bañera con agua caliente y añade sales de baño, aceites esenciales relajantes o cualquier producto que te ayude a crear una atmósfera tranquila.
    2. Sumérgete en el agua y siente cómo el calor y el agua te envuelven.
    3. Cierra los ojos y enfócate en las sensaciones físicas y en la tranquilidad que te brinda el baño.
    4. Respira profundamente y relájate por completo mientras disfrutas de este momento de autocuidado.

    Un baño relajante te ayuda a relajar el cuerpo y la mente, liberando el estrés y la ansiedad acumulados.

    Relajación con música y sonidos

    La música y los sonidos pueden tener un efecto calmante y tranquilizador en la mente y el cuerpo. Te recomendamos:

    1. Elige música suave, sonidos de la naturaleza o grabaciones específicas diseñadas para la relajación.
    2. Encuentra un lugar cómodo para sentarte o recostarte y reproduce la música o los sonidos relajantes.
    3. Cierra los ojos y permítete sumergirte en los sonidos, dejando que te envuelvan y te transporten a un estado de calma y serenidad.

    La música y los sonidos relajantes son una herramienta eficaz para calmar la mente y reducir la ansiedad.

    Contacto con la naturaleza

    Conectarse con la naturaleza es una forma poderosa de aliviar la ansiedad y cultivar la calma interior. Sigue estos pasos:

    1. Sal al aire libre y busca un lugar tranquilo en la naturaleza, como un parque, un jardín o un bosque.
    2. Camina lentamente y presta atención a los sonidos, los olores y las sensaciones en tu cuerpo a medida que te conectas con el entorno natural.
    3. Observa los detalles de la naturaleza, como las hojas de los árboles, las flores o los pájaros, detente también a escuchar los sonidos que te rodean, y permítete disfrutar de la belleza y la serenidad que te rodea.

    Conectarte con la naturaleza es uno de los hábitos relajantes más sencillos y baratos para practicar, basta con tener cerca un pequeño parque o jardín. Sin duda, te ayuda a alejarte del bullicio de la vida cotidiana y a encontrar un espacio de calma y quietud.

    Cómo incorporar hábitos relajantes en tu rutina diaria

    Para aprovechar al máximo los beneficios de estos hábitos relajantes, te damos algunos consejos que te ayudarán a incorporarlos en tu día a día.

    • Experimenta con diferentes ejercicios y encuentra aquellos que resuenen contigo y se adapten a tus necesidades y preferencias.
    • Dedica unos minutos cada día para practicar uno o varios ejercicios para afianzar estos hábitos relajantes.
    • Encuentra un momento y un lugar tranquilo donde puedas disfrutar de estos ejercicios sin distracciones.
    • Establece una intención clara antes de comenzar tu práctica, recordándote a ti mismo que estás cultivando la calma interior y liberándote de la ansiedad. Para ello, puedes ayudarte a conectar con ejercicios de respiración o meditación. 
    • Sé amable contigo mismo durante el proceso. La relajación es un proceso gradual y cada pequeño paso cuenta para ir dejando atrás poco a poco esa ansiedad.

    Texto: Rosa. Profesora de Yoga. Voluntaria en Inspiranza.

    Imagen: Aitana. Estudiante de Publicidad y Turismo. Voluntaria en Inspiranza. 

  • El futuro… ¿es siempre la Universidad?

    El futuro… ¿es siempre la Universidad?

    Con frecuencia escuchamos que la “fórmula del éxito” en la vida es: entrar a la universidad, graduarse y encontrar un buen trabajo. Es por ello que muchas veces pensamos que el único camino es la universidad. Pero, ¿qué ocurre si no quieres o no puedes ir a la universidad?, ¿por eso no tendrás éxito? 

    ¡Para nada! Existen varias alternativas que nos preparan para la vida laboral; la universidad es sólo una de ellas. Podemos hablar también de la formación profesional o técnica y del emprendimiento. Todos los caminos son igualmente valiosos. Escoger uno de ellos dependerá de tus gustos, habilidades y metas en la vida. Quiero comentarte un poco de cada opción, para que puedas  valorar cuál se ajusta mejor a tu realidad. 

    La universidad: un camino al futuro, pero no el único.

    Resulta que la universidad es la opción más conocida. Al estudiar una carrera obtienes conocimientos especializados, acceso a oportunidades de empleo en determinados sectores, y en algunos casos, estabilidad en un puesto de trabajo. Si eres amante de especialidades como la Medicina, el Derecho, la Ingeniería o la Psicología, por citar algunos ejemplos, pues la universidad es casi obligatoria porque es necesaria la formación a ese nivel para ejercer. 

    Pero… no todo es color de rosa en este camino universitario. En primer lugar, la universidad puede implicar grandes gastos, tiempo prolongado (entre 4 o 5 años de estudios), y realmente hay quienes terminan su carrera y les cuesta encontrar un empleo en su área de conocimiento. 

    Formación profesional o técnica: aprender haciendo. 

    Si prefieres aprender habilidades prácticas a la vez que adquieres conocimientos teóricos, la formación profesional es una excelente opción para ti. Si te interesan áreas como mecánica, electricidad, diseño gráfico, desarrollo web, carpintería, peluquería, entre muchos otros, la opción de una FP, es para ti. 

    Si valoramos las ventajas de la educación técnica o profesional encontramos que, por lo general, los estudios son más cortos y generalmente más económicos. Por otro lado, en muchos casos, las especialidades de FP tienen una alta demanda en el mercado laboral. Puede ocurrir que, en algunos países, los técnicos en oficios ganen más que algunos licenciados. La gran oportunidad de la FP es que puedes seguir aprendiendo y especializándote a la vez que trabajas. 

    Emprendimiento: crear tu propio camino. 

    Si tienes un talento, una idea o simplemente… quieres ser tu propio jefe, el emprendimiento puede ser la mejor opción para ti. Los avances tecnológicos de hoy permiten iniciar emprendimientos digitales ya sea vendiendo productos, ofreciendo servicios, creando contenido, desarrollando aplicaciones… simplemente dedicarte a aquello que te apasiona. 

    Emprender tiene muchas ventajas: gestionas tu tiempo, puedes establecer el precio de tus productos o servicios y creas algo que lleva tu marca personal. Pero, emprender también tiene desafíos: no existe un salario fijo, requiere esfuerzo y disciplina y en ocasiones hay varios fracasos antes de lograr el éxito anhelado. No obstante, si amas la independencia y los retos, pues, vale la pena intentarlo. 

    ¿Qué camino elegir?

    Llegado este punto, tienes tres caminos: universidad, formación profesional y emprendimiento: ¿cómo elegir el mejor para ti? No existe una respuesta única. Todo dependerá de tus intereses, habilidades y circunstancias. Te comparto algunas preguntas en las que puedes reflexionar ante la posibilidad de elegir entre estas opciones: 

    • ¿Disfrutas los estudios teóricos o prefieres aprender en la misma medida que ejerces un oficio?
    • ¿Te motiva de forma especial alguna esfera del conocimiento y deseas aprender más a través de los estudios universitarios?
    • ¿En qué habilidades tienes un buen desempeño de acuerdo a tu valoración personal y el criterio de otras personas? 
    • ¿Aspiras a tener un trabajo estable en una empresa o prefieres la independencia de hacer lo que te gusta según tu propia planificación?
    • A pesar de los riesgos, ¿te sientes cómodo con la idea de iniciar tu propio negocio?

    Ten en cuenta también que no existe una fórmula excluyente: o universidad, o formación profesional o emprendimiento. Muchas personas prueban uno o varios de estos caminos antes de definir lo que realmente les gusta. Esto significa que no estás obligado a elegir solo uno: puedes empezar con una formación profesional y luego ir a la universidad, o puedes estudiar una carrera y después emprender (spoiler: como quiero hacer yo ;)). La verdad es que… ¡las opciones son muchas! También te puede ayudar hacer un test de orientación vocacional. Te dejamos uno sencillo aquí por si quieres explorar más posibilidades. 

    Lo más importante aquí es que tomes una decisión informada, basada en el autoconocimiento, sin dejarte llevar por la presión social y con conocimientos sobre la profesión que deseas ejercer y a través de la que podrás aportar valor a los demás. 

    ¿Qué te parecen estas opciones? ¿Cuál crees que es la mejor alternativa para ti? ¿En cuál de estos caminos estás hoy? ¿Cuál de ellos quieres transitar en el futuro?  

    Texto: Yisel. Psicóloga. Voluntaria en Inspiranza.

    Imagen: Aitana. Estudiante de Publicidad y Turismo. Voluntaria en Inspiranza.

  • ¿Vivir de lo que amas o amar lo que haces? Un reto en la búsqueda vocacional

    ¿Vivir de lo que amas o amar lo que haces? Un reto en la búsqueda vocacional

    Al momento de elegir una ocupación o carrera profesional, surgen muchas dudas, pero hay un dilema que se repite frecuentemente: ¿se puede vivir de lo que amas? ¿Debo elegir entre lo que me apasiona y lo que da dinero? ¿Es posible hacer las dos cosas al mismo tiempo? Actualmente, la idea impulsada por la sociedad y las redes es que se debe seguir siempre tu pasión creyendo que dará grandes beneficios económicos. Sin embargo, esta premisa no siempre se cumple. Por ende estos cuestionamientos en muchos casos provocan angustia, ya que eligiendo una opción, se abren puertas pero se cierran otras. Entonces, ¿cómo puedes decidir?

    Lo primero a pensar es que la realidad nos muestra que no todo se adapta exactamente a lo que anhelamos, y es necesario tener eso claro. Puedes estar seguro de querer trabajar en informática, diseño, publicidad, música, o alguna otra ocupación, pero el contexto que vives puede dirigirse a otras posibilidades. Por ejemplo, es importante que aportes a nivel económico en tu hogar o no conseguiste plaza en algún centro universitario que deseabas. Entonces, ¿supone esto que estás condenado a una vida de insatisfacción?

    La pasión y la realidad: ¿una combinación posible? 

    A este interrogante es difícil responder con un simple sí o no. Elegir tu ocupación es decir a lo que te vas a dedicar a trabajar, es una decisión importante pero no te define como ser humano. El trabajo es una dimensión relevante de quienes somos porque al final tenemos muchas horas dedicadas a esta actividad, pero no determina tu esencia, o sea quien eres tú. En los casos que no se ha podido trabajar en lo que se deseaba o se estudió, poder brindar un espacio a lo que te apasiona, aunque en ese momento no constituya tu ingreso principal, es el secreto de poder lograr equilibrio y el arte de vivir un poco más a gusto con la vida. Es cierto que en algunos casos ocurre esta fusión, pero es fundamental no obsesionarse con esa idea. De acuerdo al portal El economista de España, cuatro de cada diez jóvenes españoles no trabajan en lo que estudiaron, por tanto es importante ser flexibles.

    ¿Has pensado sobre la posibilidad de unir trabajo y pasión de manera creativa? 

    Imagina a una persona que trabaja durante el día y utiliza la noche para escribir, pintar, tocar música o cultivar esa pasión que le mueve en la vida. No se trata de elegir una única opción sino de cómo puedes integrar lo que amas y lo que en realidad deseas hacer en tu vida, aunque no sea la fuente principal de ingresos.

    La fuerza de las pequeñas decisiones  

    Deseo compartir contigo la historia de un individuo que conocí mientras trabajaba. Le encantaba el arte, pero se dedicaba a funciones administrativas. Había elegido la administración como carrera porque en ese momento, en su contexto, era la carrera que tenía mayor auge y había mucho empleo. Pasaron varios años en los que sufría constantemente por sentirse en el lugar equivocado, y sentía que se había traicionado a sí mismo. No obstante, un día tomó la decisión de crear un emprendimiento de jabones artesanales, que él mismo diseñaba con formas bastante creativas. Consigue integrar ese deseo en su vida, aunque no podría dedicarse del todo a esa actividad porque necesitaba sus ingresos económicos. Sin embargo su actitud era diferente con la vida se le veía con mayor pasión y más satisfecho con lo que hacía.

    Este ejemplo, me enseñó que no siempre es necesario optar por una de las dos alternativas. Es posible hallar una forma de ofrecer un lugar a lo que amas, y combinarlo con estabilidad económica.

    Algunos otros ejemplos que te dejo para pensar son: un carnicero que escribe su primer libro por las noches, un psicólogo que toca el piano y combina su pasión por la música en sesiones de musicoterapia, un ingeniero que hace muebles en su tiempo libre y los utiliza para decorar su casa. Se trata de lograr un balance entre tu vida laboral y tus pasiones, no es necesario renunciar a ninguno de los dos. 

    Escribe tus objetivos, visualízalos, pero mantente flexible. 

    En primer lugar, es importante crear una lista de deseos y metas que quieres alcanzar.  Así puedes acercarte un poco más a lo que es relevante para ti. Luego piensa de qué formas puedes alcanzar esas metas, compara con tu contexto actual y tus opciones reales. Posteriormente crea posibilidades, fórmulas en las que puedes combinar esas dos: vocación y ocupación laboral. Así podrás contemplar un montón de escenarios posibles y no encasillarte en una única opción que podría generar frustración, esto es muy similar a cuando te dicen: hay que tener más que un solo plan.

    Tomar atajos te puede llevar a descubrir destinos maravillosos, y aunque no estés siguiendo un camino directo y estricto a tu sueño, cada paso que des está abonando a ese proceso.

    El equilibrio perfecto tal vez no exista, pero puedes construir tu propio equilibrio

    No hay una fórmula mágica y menos única para poder hacer lo que amas y mantener la estabilidad económica. Cada sujeto, desde su singularidad, tiene una historia y es desde allí donde debes construir tus sueños y metas. Ser realistas y crear distintos caminos que te ayuden a acercarte a esa vocación, es un trabajo que hacemos todos los días pero que tiene recompensas maravillosas. Puede que cuando empieces a trabajar no sea lo que te apasione, pero si logras mantener viva esa pasión en ti, no perderás tu esencia y podrás vincular eso en tu vida diaria. 

    Texto: Natalia. Psicóloga. Voluntaria en Inspiranza.

    Imagen: Ana. Diseñadora gráfica. Voluntaria en Inspiranza. 

  • Afrontar las decisiones sobre mi futuro

    Afrontar las decisiones sobre mi futuro

    Tomar decisiones importantes sobre el futuro nunca es fácil, especialmente cuando no tienes claro cuál es tu verdadera pasión. Así me sentía al terminar el bachillerato: perdida, sin un rumbo definido. Me gustaba pintar y dibujar, pero no me veía siguiendo el camino tradicional de las Bellas Artes, y las opciones que conocía relacionadas con el arte me resultaban limitadas, lo que me generaba aún más incertidumbre.

    En ese momento, algunos amigos decidieron estudiar moda, y me pareció una opción interesante. Aunque no estaba completamente segura, la idea de seguir un camino creativo me resultaba atractiva, aun cuando no tenía claro si eso podría convertirse en una carrera profesional. Me inscribí en moda casi sin pensarlo mucho, esperando que fuera una forma de canalizar mi lado artístico sin la presión de convertirme en una «artista» en el sentido más estricto de la palabra.

    A lo largo de la carrera, hubo partes que disfruté, como la estética, la creación de conceptos y la combinación de colores, formas y texturas. Ver cómo una idea abstracta se transformaba en algo tangible era un proceso fascinante. Sin embargo, con el tiempo me di cuenta de que no era lo que me apasionaba profundamente. Terminé la carrera, pero sentía una desconexión con lo que estaba haciendo, como si aún no hubiera encontrado mi verdadero lugar.

    Lo que sí me cautivaba era la comunicación dentro de la moda. Me intrigaba cómo las marcas construyen su identidad visual y comunican su historia a través de imágenes. Esa era la parte que realmente me emocionaba: cómo transmitir un mensaje, cómo el diseño influía en la percepción de una marca o un producto. Aunque no tenía del todo claro hacia dónde encaminarme, sentía que allí había algo que realmente me motivaba y que debía explorar.

    Después de un año de haber terminado la carrera de moda, empecé a reconsiderar mis opciones. Sabía que quería mantenerme en el ámbito creativo, pero con un enfoque distinto. Fue durante esta búsqueda que descubrí el diseño gráfico, y todo cobró sentido. Me di cuenta de que en el diseño gráfico podía unir mis dos grandes pasiones: la creatividad visual y la comunicación. Además, era una disciplina mucho más versátil, que me permitía trabajar en sectores muy diversos, no solo en moda.

    Decidí entonces comenzar la carrera de diseño gráfico, y esta vez lo hice con una sensación de claridad y convicción. El diseño gráfico me ofrecía una manera más estructurada y completa de expresarme, además de las herramientas necesarias para comunicar ideas, conceptos y emociones a través de las imágenes, algo que siempre me había interesado.

    Ahora, estoy en mi último año de la carrera de diseño gráfico, y la sensación es completamente diferente. He aprendido mucho en estos años, tanto en lo técnico como en lo creativo, y he tenido la oportunidad de explorar diversas facetas del diseño que me motivan cada día. Finalmente, siento que he encontrado lo que realmente me apasiona y, por primera vez, puedo visualizar un futuro claro en lo que hago.

    Además, mientras estudio, tengo la oportunidad de hacer un voluntariado que ha sido una experiencia muy gratificante. Actualmente, me encargo del diseño de marca para una aplicación en desarrollo, y este proyecto me ha dado una gran satisfacción tanto personal como profesional. Me ha permitido aplicar todo lo que he aprendido, colaborar en equipo y, lo más emocionante, ver cómo mis diseños contribuyen a construir la identidad visual de un proyecto que está tomando forma.

    Este voluntariado ha sido clave para reafirmar mi decisión de haber elegido el diseño gráfico como mi camino. Me ha mostrado que el diseño es mucho más que simplemente crear algo estéticamente atractivo: es una poderosa herramienta para comunicar, conectar con las personas y darle vida a ideas que pueden tener un impacto real.

    Ahora, con la carrera de diseño gráfico casi terminada, y después de un camino que no siempre fue claro, finalmente he descubierto lo que realmente me gusta. Sé que todavía hay mucho por aprender y que los retos no han terminado, pero me entusiasma lo que viene. Por primera vez en mucho tiempo, tengo la certeza de que estoy en el camino correcto, impulsada por una pasión que me guía hacia adelante.

    Texto: Judith. Diseñadora gráfica. Voluntaria en Inspiranza.

    Imagen: Emma. Diseñadora gráfica. Voluntaria en Inspiranza.