Mandalas: crear para calmar la mente

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¿Has escuchado hablar alguna vez sobre los mandalas? Son una propuesta tan simple como poderosa.

En nuestro blog ya te hemos contando sobre cómo encontrar actividades que nos conecten con el disfrute y sobre técnicas para aliviar el estrés, porque sabemos que dedicar tiempo a lo que nos hace bien es clave para cuidar nuestra salud mental. Y dibujar mandalas puede ser una de esas pequeñas acciones transformadoras.

Pero, ¿sabes qué es un mandala? La palabra «mandala» proviene del sánscrito y significa “círculo sagrado”. Aunque sus orígenes son ancestrales, hoy se usan en todo el mundo como una forma de meditación activa. Dibujar o colorear un mandala nos invita a estar presentes, valorar los ritmos tal vez más lentos y conectar con lo que sentimos.

Es por esto que los mandalas ayudan a calmar la mente, despiertan la creatividad y reducen el estrés. No se necesita saber dibujar ni tener materiales especiales: solo ganas hacer una pausa mientras somos más conscientes de nuestra respiración y nos permitimos crear.

Un ejercicio simple: mandala libre con formas repetidas

Aquí, una propuesta simple para crear tu propio mandala y, al mismo tiempo, crear un momento especial para tí en un sitio donde te sientas en conexión con el aquí y el ahora: tal vez entra la luz del sol, una música que te guste, el aroma de una vela o un sahumerio, todo te ayudará a conectar con tus sentidos para comenzar y mantener la concentración.

Este tipo de mandala es ideal para relajarte sin preocuparte por la simetría ni por seguir reglas estrictas. Solo se trata de repetir formas y disfrutar el proceso

  • Dibuja un círculo en el centro de una hoja. No hace falta que sea perfecto.
  • Dentro del círculo, comienza a dibujar “anillos” de formas simples que se repitan alrededor del centro. Por ejemplo: primero una vuelta de corazones, luego una vuelta de líneas, después una vuelta de puntos.
  • Cada anillo rodea a la anterior. Puedes jugar con el tamaño, el espaciado y los colores de cada forma.
  • Continua sumando anillos hacia afuera hasta completar todo el círculo.
  • Mientras dibujas, enfoca tu atención en el movimiento de tu mano y en tu respiración. Si tu mente se dispersa, vuelve con suavidad al trazo y así a este momento presente, contigo y el mandala. 

Una pausa para ti

Incorporar este tipo de actividades en tu rutina puede ayudarte a cultivar momentos de calma y creatividad. Así como mencionamos en nuestros artículos anteriores, encontrar una actividad que te conecte con contigo puede marcar una gran diferencia en tu día a día. ¿Te animas a probar?

Recuerda: no debes hacerlo perfecto, solo permítete disfrutar del momento. Cada trazo es una forma de volver a tí.

Texto: Julieta. Profesora de Yoga. Voluntaria en Inspiranza.

Imagen: Ana. Diseñadora gráfica. Voluntaria en Inspiranza.

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