Categoría: Bienestar

  • ¿Quién no le tiene miedo al cambio?

    ¿Quién no le tiene miedo al cambio?

    ¿Quién no le tiene miedo al cambio? Yo siempre lo he tenido pero, en los últimos  años, mi vida ha estado marcada por constantes transformaciones. Tres cambios  radicales de ambiente en menos de cinco años. Para explicarlos debo empezar  desde cero.

    Desde que era pequeña siempre me ha apasionado la ciencia. Quería  dedicar mi vida a ella y aportar mi granito de arena al mundo. 

    En segundo de bachillerato, tuve que tomar una decisión que en ese momento parecía crucial: elegir una carrera. Aunque había muchas opciones,  biotecnología fue la que más me apasionó ya que era la combinación perfecta de  todo lo que me gustaba de la ciencia. Aún recuerdo la emoción que sentí cuando  recibí la noticia de que había sido aceptada en la universidad. 

    Empecé biotecnología en una ciudad cercana a la mía, justo en medio de la  pandemia mundial. A pesar de las circunstancias, mi primer año fue emocionante.  Estaba rodeada de temas apasionantes y sentía que estaba en el lugar correcto. Sin  embargo, con el paso del tiempo, esa chispa empezó a desvanecerse. Me di cuenta  de que, aunque la ciencia me interesaba, no era algo que me hiciera feliz todos los  días. El entusiasmo que había sentido durante tanto tiempo se desvanecía y en  su lugar mi cabeza se llenaba de miedos y preocupaciones. 

    Después de meses de reflexión y trabajo personal, con mucho miedo y dudas, tuve que aceptar que esa visión que había tenido desde pequeña no iba a  hacerse realidad porque no era lo que me hacía realmente feliz. Fue entonces  cuando encontré, tras una larga búsqueda, un doble grado que me devolvió la  ilusión: Publicidad y Turismo. Nunca me había planteado estudiar estas disciplinas,  pero al investigar sobre ellas, descubrí que ambas me resultaban interesantes. Este cambio de carrera iba acompañado por un cambio de ciudad,  alejándome de mi familia y amigos, y enfrentándome a un cambio radical en mi  vida. 

    La transición no fue fácil. Al principio, tenía la sensación de que estudiar una carrera  de sociales me hacía menos válida, debido a todos los prejuicios que había  formado sin querer en mi cabeza a lo largo de los años. Y, aunque la carrera me  gustaba, esos pensamientos negativos persistieron durante el primer año. Sin  embargo, poco a poco, me fui liberando de esos estigmas. Comencé a disfrutar realmente de lo que estudiaba, y empecé a buscar actividades que me hicieran feliz fuera del ámbito académico, como unirme a grupos de voluntariado, participar en  proyectos creativos y explorar nuevas aficiones. 

    Después de tres años en mi nueva ciudad, rodeada de amigos y habiendo  encontrado un segundo hogar, decidí dar otro paso importante en mi vida. Ahora estoy realizando un Erasmus en Noruega. Desde pequeña había soñado con vivir esta experiencia, y ahora que la estoy viviendo, me siento increíblemente  agradecida de poder cumplir este sueño. Adaptarme a esta cultura tan diferente es  desafiante, y al mismo tiempo muy enriquecedor, tanto en lo personal como en lo académico y laboral. Mi intención es aprovechar esta cultura tan diferente para  aprender y participar en todas y cuantas actividades posibles. 

    A lo largo de todos estos cambios, he aprendido una lección crucial: no siempre  sabemos desde el principio qué es lo que realmente nos gusta, y está bien ir probando diferentes caminos hasta encontrarlo. Ojalá hubiera sabido antes lo  importante que es explorar, experimentar y no tener miedo de probar cosas nuevas.  Es en esas experiencias es donde encontramos lo que realmente nos apasiona.  Hacer actividades que nos gusten, involucrarnos en proyectos que nos motiven y  permitirnos cambiar de rumbo cuando sea necesario son claves para descubrir  nuestro verdadero camino. 

    Aquí, en este pequeño pueblo de Noruega, estoy viviendo una experiencia que  jamás habría imaginado si no me hubiera permitido cambiar. Estudio algo que me  apasiona desde una perspectiva nueva, colaboro en el bar de la universidad, y  realizo un voluntariado en Inspiranza, donde intento ayudar a otros jóvenes que,  como yo, alguna vez sintieron miedo al futuro. 

    Es normal tener miedo al cambio, pero es a través de esos miedos como descubrimos lo  que realmente nos hace felices. Así que, si no sabes exactamente qué es lo que te  gusta, ¡no te preocupes! Es bueno ir probando, explorar y abrirte a nuevas  experiencias. Al final, cada paso que des te llevará un poco más cerca de descubrir  quién eres y qué es lo que realmente quieres hacer.

    Texto: Aitana. Estudiante de Publicidad y Turismo. Voluntaria en Inspiranza.

    Imagen: Emma. Diseñadora gráfica. Voluntaria en Inspiranza.

  • ¿Cómo hago mi currículum?

    ¿Cómo hago mi currículum?

    Hacer un buen currículum puede parecer un reto, especialmente porque el mercado laboral y las tendencias de reclutamiento evolucionan rápidamente. Nos pueden surgir dudas como: ¿qué debo incluir?, ¿cómo llamo la atención de los reclutadores?, ¿está bien organizado?

    A través de este pequeño artículo os damos unos pequeños consejos que pueden ser de gran utilidad.

    Define el objetivo de tu currículum

    Antes de sentarte a escribir, ten en claro el objetivo de tu currículum: ¿quieres acceder a un puesto específico?, ¿quieres cambiar de sector o especializarte en un campo concreto? Lo primero que debemos hacer es adaptar el currículum a ese objetivo.

    Un buen currículum es mucho más que un resumen de toda tu experiencia. Es un documento que demuestra por qué eres el mejor candidato para un puesto concreto.

    Formato y diseño

    Los reclutadores revisan decenas de currículums al día, por lo que un diseño claro y limpio les facilitará la tarea y te ayudará a seguir en el proceso. Aunque existen plantillas en numerosas páginas web, a continuación, te exponemos algunos consejos:

    • Diseño limpio: usa espacios, secciones bien diferenciadas y tipografías legibles. Evita fuentes excesivamente decorativas.
    • Formato sencillo: utiliza el formato PDF, ya que garantiza que el diseño se mantenga tal y como lo enviaste.
    • Hay que ser conciso: En promedio, un reclutador dedica entre 6 y 10 segundos a un currículum en la primera revisión. Mantén el contenido relevante, de preferencia en una sola página, o máximo dos si tienes más de 10 años de experiencia.
    • Podemos ayudarnos de herramientas externas: Plataformas como Canva, LiveCareer, OnlineCV, plantillas de Infojobs, Zety o incluso algunas plantillas en Word o Google Docs tienen diseños de currículum profesionales y muy personalizables.

    Datos personales

    Hoy en día, no es necesario incluir demasiada información personal. Limítate a lo esencial: nombre completo, número de teléfono y correo electrónico profesional, ubicación (no necesitas dar tu dirección completa; basta con indicar la ciudad en la que resides), enlace a tu perfil de LinkedIn o a un portfolio si es relevante.

    Objetivo profesional o resumen de perfil

    El primer bloque de texto en tu currículum debe ser un objetivo profesional o resumen de perfil. Aquí tienes que captar la atención del reclutador en pocas líneas. Este espacio es ideal para:

    • Resumir tu experiencia en el área.
    • Destacar tus habilidades más relevantes.
    • Mostrar tus objetivos profesionales.

    Este texto debe adaptarse a cada oferta de trabajo para destacar las habilidades que más valoran en el rol específico al que te postulas.

    Experiencia laboral

    Aquí es donde puedes convencer al reclutador de que tienes la experiencia adecuada para el puesto. Cada trabajo debe estar acompañado de:

    • Nombre del puesto y empresa.
    • Fecha de inicio y fin (mes y año es suficiente).
    • Logros específicos. En vez de solo describir tareas, enfócate en los logros y el impacto que tu trabajo tuvo en cada empresa.

    Recuerda que no se trata únicamente de poner todo lo que has hecho, sino de seleccionar las experiencias que aporten más valor al puesto que estás buscando.

    Educación

    Si tienes varios años de experiencia profesional, este apartado puede ser más breve, especialmente si tus estudios no son recientes. Pero si estás comenzando en el mundo laboral, incluye información sobre tus estudios relevantes y logros académicos:

    • Nombre de la titulación.
    • Institución y ubicación.
    • Fecha de graduación.
    • Logros académicos relevantes (premios, calificaciones destacadas, etc.)

    Habilidades

    Las habilidades son un punto clave de cualquier currículum moderno, sobre todo si estás aplicando a puestos que requieren competencias técnicas. Aquí puedes dividir tus habilidades en dos tipos:

    • Habilidades técnicas: específicas para el trabajo. Ejemplo: “Manejo de Excel avanzado, Google Analytics, Adobe Illustrator, SQL.”
    • Habilidades blandas: orientadas a las interacciones humanas y habilidades de comunicación. Ejemplo: “Trabajo en equipo, liderazgo, comunicación efectiva.”

    Idiomas

    Indicar tus habilidades lingüísticas es esencial, sobre todo en un mundo cada vez más globalizado. Usa un sistema claro para explicar tu nivel en cada idioma: A1, A2, B1, B2, C1 o C2. Si tienes certificaciones oficiales, como TOEFL, IELTS, DELE o DELF, inclúyelas.

    Cursos y certificaciones

    Las certificaciones adicionales pueden darte un valor extra, especialmente si están actualizadas y son relevantes para el puesto.

    Logros y proyectos relevantes

    Si tienes logros significativos que no encajan en «experiencia laboral» o «educación», añade una sección para destacar proyectos relevantes. Esto es especialmente útil si has trabajado como freelance, si tienes experiencia en voluntariados o si has liderado proyectos que no estaban relacionados con un empleo formal.

    ¿Cómo adaptar tu currículum a cada oferta?

    Un truco esencial para aumentar tus posibilidades es adaptar tu currículum a cada oferta. Esto no significa reescribirlo por completo, sino ajustar palabras clave y destacar experiencias que estén en línea con la descripción del puesto. Usa la misma terminología que la empresa utiliza en la oferta de trabajo y resalta las habilidades o logros que sean más relevantes para ese puesto específico.

    Errores comunes que debes evitar

    Un currículum puede perder impacto con errores comunes que los reclutadores identifican rápidamente:

    • Faltas de ortografía o gramática.
    • Informalidad: no uses abreviaturas ni expresiones coloquiales.
    • Mentir o exagerar: ser honesto en tu currículum es fundamental; los reclutadores suelen verificar la información.
    • Información irrelevante: omite detalles personales o trabajos que no aportan nada al rol que deseas.

    Un buen currículum enumera tu experiencia pero también es una herramienta para mostrar tu valor de manera clara y convincente. Hoy en día, los reclutadores buscan más que solo habilidades técnicas; les interesa conocer tus logros, cómo has impactado en las empresas donde has trabajado y si eres capaz de adaptarte a un entorno cambiante.

    Usa esta guía como base, pero siempre busca adaptar y mejorar tu currículum basándote en las ofertas específicas. ¡Buena suerte!

    Texto: Blanca. Experta en Recursos Humanos. Voluntaria en Inspiranza.

    Imagen: Ana. Diseñadora Gráfica. Voluntaria en Inspiranza.

  • De la incertidumbre al propósito: Mi camino entre caídas, viajes y pasiones.

    De la incertidumbre al propósito: Mi camino entre caídas, viajes y pasiones.

    Muchos niños crecen teniendo claro a qué van a dedicarse de mayores, cuál será su propósito, bien sea por pasión o por su alrededor. Otros no tienen tanta certeza de que será de su futuro, pero si por dónde puede ir. Algunos tienen facilidad en las matemáticas, otros en los deportes, otros las artes, biología, literatura, trabajos manuales… Ninguna de estas opciones fue mi caso

    Crecí siendo hijo de madre soltera e inmigrante. Mi madre no tiene ninguna titulación, es una humilde trabajadora especializada en especializarse en lo que sea necesario, esto me lo demostró en los diversos trabajos que tuvo en diferentes ciudades alrededor de toda España, de Gran Canaria a Cataluña y de allí al País Vasco. Nunca sentí añoranza por ninguna ciudad o casa, aprendí muy pronto que la vida tiene muchos caminos en los que a veces nos separa de grandes amistades. Aprendí que cuando te vas puedes dejar mucho atrás, pero también logras una infinidad por conocer.

    Debido a tanto movimiento acabé conociendo una gran cantidad de personas maravillosas, y algunas otras no tan maravillosas, pero personas al fin y al cabo. Siempre he dicho que las personas somos libros llenos de historias, algunas nos podrán gustar más o menos, pero en todas ellas siempre hay mucho que aprender si eres capaz de escuchar. Sin aún saberlo, comenzaba a practicar mis habilidades blandas dentro del diseño de experiencia de usuario. Aunque, aún más importante, comenzaba a crecer mi apetito por conocer, cuestionar y aprender. 

    Cómo os comentaba al principio, nunca tuve claro a que me quería dedicar de mayor, tampoco tenía una pasión realmente marcada. Que mi madre trabajase tanto hacía que muchas veces tuviese que quedarme solo o esperando en algún lugar en concreto. Para mi no era problema, me encantaba crear historias imaginarias, mis mundos, mis personajes. En sus días libres solíamos estar en la playa o en algún lugar al aire libre, esos buenos momentos, junto con la pasión por los animales que me inculcó mi madre, agudizó en mi una increíble conexión con la naturaleza. Esto se vio reflejado en el colegio, biología siempre fue una de mis asignaturas favoritas. 

    En mí siempre hubo una gran fuerza que me atraía al mundo del arte. Ésta fue la que me llevó hacia otra de mis pasiones: los videojuegos, historias en mundos fantásticos donde tú eres el personaje principal. Los videojuegos fueron una pasarela a la tecnología. Si bien es cierto que mi generación creció con la tecnología en el día a día, esto fue aún mayor razón para acabar teniendo tanto aprecio a las consolas, ordenadores y móviles. Seguí de muy cerca el auge de Apple y sus increíbles diseños innovadores. Desde pequeño fui fanático del minimalismo. De nuevo, sin saberlo, un paso más hacia el diseño de productos digitales.

    Mi madre era muy deportista de pequeña. En Venezuela, nuestro país natal, hacía mucho deporte, es algo que siempre ha intentado mantener. Esto fue otro detalle muy relevante en mi vida, yo también disfrutaba bastante haciendo ejercicio, hice muchos deportes hasta que conocí las MMA (artes marciales mixtas), fue amor a primera vista. 

    Como podréis comprobar, para no tener ninguna pasión, me gustaban demasiadas cosas. Entre eso y ser una persona que adoraba pasar tiempo en la calle con los amigos, llegó un punto donde el colegio empezó a ir mal y repetí varias veces de curso. El instituto fue muy buena época, de muchas experiencias pero de muy malas notas. De algún modo aprobé la ESO, y sin pensarlo mucho, debido a las expectativas sociales, empecé el bachillerato científico. Mi idea era ser biólogo, la idea más “coherente” en cuanto a mis gustos. En mi interior despertaba una gran curiosidad por bellas artes, pero socialmente no estaba tan bien visto e intenté buscar otras opciones.

    Decisión errónea, cuando el corazón señala hacia un lugar, debes hacerle caso por encima de todo. Ya habiendo dejado un poco de lado la idea de las artes, aún continuaba mi pasión por las artes marciales mixtas, y debido a la frustración que me causó estudiar una cosa que me gustaba, pero no quería vivir de ello, acabé cambiando mi rumbo. 

    Mi amor por las MMA, me hizo tener un objetivo claro por primera vez, entrenaba sin parar por un sueño, hasta que el universo decidió que ese no era mi camino. Un día, haciendo senderismo con mis amigos, tuve un accidente en la montaña. Mi pierna no me permitiría llegar al nivel profesional. Durante mucho tiempo en cama y de rehabilitación, entendí que la única forma en la que podría cuidar mi cuerpo y mejorar, era por medio de la alimentación. Leí e investigué mucho en cuanto nutrición, y ahí fue cuando llegó otro de mis grandes amores. Todo esto hizo que volviese a los estudios, esta vez con el objetivo de ser nutricionista, y realmente se me daba muy bien, lo disfruté muchísimo y obtuve hábitos de estudios que no había tenido antes. 

    La nutrición hasta el día de hoy es algo que me fascina, en mi mesa de noche no falta un libro de nutrición, pero sabía que no es algo a lo que quería dedicarme. En mi interior empezó a crecer una parte que se había ocultado por un tiempo, mi espíritu viajero. El universo cambió mi rumbo con ese accidente, y cuanto menos lo esperaba y más lo necesitaba, me ofreció otro. Llegó a mí una oferta de trabajo en Alemania, no lo dudé ni un solo segundo. 

    Trabajando y viviendo en Alemania conocí una sociedad diferente, personas con otra perspectiva, otro sinfín de cosas nuevas por conocer. Allí, gracias a los hábitos de estudio que logré con la nutrición, fui capaz de empezar mi camino en el diseño de productos digitales, creé mis primeras páginas webs a la vez que exploraba un lugar nuevo. De allí me fui a Países Bajos, el idioma era un factor a tener en cuenta, en Alemania no se habla tanto el inglés. En Países Bajos conocí muchas personas increíbles, nuevas experiencias y nuevas historias. Viví por más de un año en un total de cuatro ciudades distintas. Trabajar, estudiar y explorar, así fueron mis días.

    A día de hoy ya he realizado varios proyectos como diseñador de experiencia de usuario, pero aún mejor que eso, disfruto diseñando productos digitales. Disfruto dando uso a mi creatividad, a mi gusto por la investigación, a mi gusto por intentar comprender a las personas y sus diferentes puntos de vista. Aún así, tengo muy claro que algún día la vida acabará enseñándome otros horizontes.

    Si te sientes fuera de lugar, sin un propósito, perdido o perdida, no te preocupes, el mundo es un lugar inmenso con muchísimo por conocer. Puede que un día acabes conociendo algo, alguien o algún lugar que te muestre el camino. Yo tuve que caerme de una montaña para encontrarlo. 

    Texto: Ricardo. Diseñador de experiencia de usuario. Voluntario en Inspiranza.

    Imagen: Emma. Diseñadora gráfica. Voluntaria en Inspiranza.

  • ¿Qué significa Namasté? Una las palabras más usada en Yoga.

    ¿Qué significa Namasté? Una las palabras más usada en Yoga.

    Si alguna vez has participado en una clase de yoga, o conoces a alguien que practique, es probable que hayas escuchado la palabra Namasté al final de la sesión. Pero, ¿alguna vez te has preguntado qué significa realmente esta palabra y por qué es tan importante en Yoga?

    Namasté es una palabra en sánscrito, un idioma antiguo de la India, que se usa como saludo. Literalmente, «namas» significa «reverencia» o «saludo» y «te» es una forma de «tú». Así que, cuando juntas las dos, Namasté se traduce aproximadamente como «me inclino ante ti». Esto sería lo más parecido a una traducción literal.

    En un sentido más profundo y espiritual, Namasté significa «el espíritu divino en mí reconoce y honra al espíritu divino en ti». Es una forma de respetar la esencia de la otra persona, esa chispa divina que todos llevamos dentro. ¡Es como decir «Hola» pero con un sentido más profundo!

    Namasté en la práctica de Yoga

    Ahora que sabemos lo que significa Namasté, hablemos de cómo y por qué se usa en la práctica de Yoga. Si has estado en una clase, sabrás que Namasté se usa generalmente al final de la sesión. Pero, ¿por qué?

    Al final de una clase de yoga, tanto el instructor como los alumnos se sientan en una posición cómoda, cierran los ojos y juntan las palmas de las manos frente al corazón. Este gesto se llama Anjali Mudra. El instructor dice Namasté y los alumnos responden de la misma manera.

    Este pequeño ritual no es solo una forma de cerrar la clase. Es una manera de mostrar agradecimiento y respeto mutuo. El instructor agradece a los alumnos por su energía y participación, y los alumnos agradecen al instructor por compartir su conocimiento y guiarlos en la práctica. Y si en lugar de en una clase estás practicando a solas, igualmente honras muestras agradecimiento hacia ti mismo.

    Decir Namasté también tiene un componente energético. Cuando juntamos las palmas de las manos y decimos Namasté, estamos alineando nuestro cuerpo y mente, creando un flujo de energía que conecta nuestro corazón con nuestra cabeza. Esta alineación ayuda a calmar la mente y centrarnos en el momento presente. Es como un pequeño recordatorio de que estamos todos juntos en este viaje espiritual, compartiendo la misma energía positiva.

    Namasté en la vida diaria

    ¿Podemos usarlo fuera del ámbito del Yoga? Decíamos que era un saludo, así que puedes llevar este hermoso concepto a tu vida diaria de muchas maneras. 

    En lugar de un simple «Hola» o «Buenos días», intenta saludar con Namasté. Puede sentirse un poco raro al principio, especialmente si la otra persona no está familiarizada con el término. Pero pronto te darás cuenta de que es una manera hermosa y respetuosa de reconocer a los demás. ¡Puede ser un excelente forma comenzar una conversación!

    Si no te atreves a tanto, puedes usarlo en prácticas más personales.

    Al final de cada día, tómate un momento para hacer una pausa, juntar las palmas de las manos frente al corazón y decir Namasté y agradecer por las cosas buenas del día. Este simple acto puede ayudarte a desarrollar una actitud de gratitud y a mantenerte conectado con tu esencia espiritual.

    Cuando estés en medio de un conflicto o una discusión, detente un momento, toma una respiración profunda, y di mentalmente Namasté. Este acto puede ayudarte a recordar que, a pesar de las diferencias, ambos son seres dignos de respeto y comprensión. Esta perspectiva puede cambiar la dinámica de la situación y ayudarte a encontrar una solución más pacífica y armoniosa.

    La idea que quiero transmitirte es que Namasté es mucho más que una simple palabra. Es un recordatorio constante de la divinidad en todos nosotros, una invitación a vivir con gratitud y respeto, y una herramienta para la conexión espiritual y la paz interior.

    La próxima vez que estés en una clase de Yoga, o incluso en tu vida diaria, recuerda el poder y el significado de Namasté. Úsalo como un recordatorio para honrar y respetar a todos los seres, incluyendo a ti mismo. Porque, al final del día, todos somos una chispa de la misma divinidad, conectados en esta maravillosa experiencia llamada vida.

    Así que, me despido con un profundo Namasté. Que el espíritu divino en mí reconozca y honre siempre al espíritu divino en ti. ¡Nos vemos en la próxima clase de Yoga o en el camino de la vida!

     

    Texto: Rosa. Profesora de Yoga y Meditación. Voluntaria en Inspiranza.

    Image: Dana. Diseñadora gráfica. Voluntaria en Inspiranza. 

     

  • Descubre tu vocación: consejos y test express para encontrar tu propósito

    Descubre tu vocación: consejos y test express para encontrar tu propósito

    La vocación es ese impulso interno que nos guía hacia aquello que nos apasiona y nos hace sentir realizados. Encontrar una carrera alineada con tus talentos e intereses puede marcar la diferencia entre una vida profesional rutinaria y una que te inspire cada día. Sin embargo, no siempre es fácil identificar cuál es nuestra verdadera vocación. Para muchas personas, encontrar el camino correcto puede parecer un desafío abrumador. Por eso, un test vocacional puede ser una herramienta útil para ganar claridad.

    Si estás dudando sobre qué carrera elegir, te ofrecemos un rápido test vocacional y algunos consejos prácticos para que descubras el área profesional que más se adapta a ti. Con este test tal vez no encuentres una respuesta definitiva, pero sí un punto de partida para que reflexiones sobre tus intereses, habilidades y aquello que te motiva. Sigue leyendo y toma 5 minutos para hacer este viaje de autoconocimiento.

    ¿Qué es la vocación?

    La vocación es mucho más que simplemente una carrera o un trabajo. Es una inclinación natural hacia una actividad que nos llena de satisfacción. Tener vocación significa sentir una profunda conexión con lo que hacemos, y esa sensación se manifiesta cuando encontramos algo que nos apasiona tanto que estamos dispuestos a dedicarle tiempo y esfuerzo sin sentirlo como una obligación. Identificar esta vocación es fundamental para tener una vida profesional plena y con sentido.

    Consejos para descubrir tu vocación

    1. Escucha tus intereses: Reflexiona sobre las actividades que disfrutas hacer y que te hacen perder la noción del tiempo. Estas pueden darte pistas sobre qué áreas te apasionan realmente.
    2. Evalúa tus habilidades y talentos: Haz una lista de tus fortalezas. ¿En qué cosas sueles destacar? ¿Qué habilidades tienes que podrías aprovechar en una carrera?
    3. Explora distintas áreas: Habla con personas que trabajen en los campos que te interesan y pregúntales sobre sus experiencias. No dudes en experimentar con prácticas, cursos cortos o voluntariados que te permitan explorar diferentes profesiones.
    4. Supera las dudas: Es completamente normal tener dudas al elegir una vocación. No dejes que el miedo o la incertidumbre te frenen. Recuerda que tu vocación puede evolucionar con el tiempo y que siempre puedes reinventarte.

    Test rápido de vocación

    A continuación, te presentamos un test que te ayudará a identificar en qué áreas podrías destacar. Este test solo te tomará 5 minutos y te dará una visión general de tus intereses y fortalezas. ¡Adelante!

    Instrucciones: Responde las siguientes preguntas de forma honesta. Elige la opción que mejor te describa. Este test te dará una idea general de tus intereses y fortalezas.

    ¿Qué tipo de actividades disfrutas más?

    a) Resolver problemas matemáticos o técnicos.
    b) Crear o diseñar cosas nuevas.
    c) Ayudar a los demás o trabajar en equipo.
    d) Analizar datos y buscar patrones.
    e) Organizar eventos o coordinar proyectos.

    ¿Cómo prefieres pasar tu tiempo libre?

    a) Leyendo libros de ciencia o tecnología.
    b) Dibujando, pintando o escribiendo.
    c) Participando en voluntariados o actividades comunitarias.
    d) Investigando temas que te interesan en profundidad.
    e) Planificando viajes o actividades con amigos.

    ¿Qué te motiva más en un trabajo?

    a) Resolver desafíos complejos.
    b) Expresar tu creatividad.
    c) Ayudar a las personas a mejorar su vida.
    d) Profundizar en temas y convertirte en un experto.
    e) Liderar proyectos y verlos cobrar vida.

    ¿Qué asignaturas te gustaban más en la escuela?

    a) Matemáticas y ciencias.
    b) Arte, literatura o música.
    c) Psicología o trabajo social.
    d) Historia o ciencias sociales.
    e) Economía o gestión empresarial.

    Si pudieras elegir cualquier trabajo, ¿cuál sería?

    a) Ingeniero o programador.
    b) Artista o diseñador gráfico.
    c) Terapeuta o trabajador social.
    d) Investigador o académico.
    e) Gerente de proyecto o emprendedor. 

    Resultados:

    • Mayoría de A: Podrías tener una vocación en ciencias, tecnología, ingeniería o matemáticas.
    • Mayoría de B: Tu vocación podría estar en artes, diseño o escritura creativa.
    • Mayoría de C: Considera carreras en servicios sociales, salud o educación.
    • Mayoría de D: Podrías destacarte en investigación, análisis de datos o ciencias sociales.
    • Mayoría de E: Tu vocación podría estar en gestión, emprendimiento o liderazgo de proyectos.

    Esto es solo una guía para comenzar a explorar tus intereses y talentos. Los resultados pueden darte una idea general de las áreas en las que podrías destacar, pero lo más importante es que sigas buscando aquello que te apasione. No tengas miedo de experimentar, probar diferentes carreras o campos, y sobre todo, recuerda que el proceso de autodescubrimiento es continuo.

    Si te ha resultado útil, comparte este test con tus amigos y familiares. ¡El autoconocimiento es un viaje mejor compartido!

     

    Texto: Gisela. Gestora Cultural. Voluntaria en Inspiranza.

    Imagen: Aitana. Estudiante de Publicidad y Turismo. Voluntaria en Inspiranza.

  • ¡Toma el control de tus emociones!

    ¡Toma el control de tus emociones!

    Nuestro cuerpo utiliza diferentes señales para comunicarnos algún desequilibrio al que debemos prestarle atención. Por ejemplo: cuando tenemos hambre nuestro cuerpo envía señales fisiológicas que nos indican la necesidad de reponer energía a través de alimentos. Igual ocurre con otras: el sueño, la sed, la micción, etc.

    Las emociones son una señal necesaria para nuestra supervivencia ¿Las reconoces en tu día a día?

    A lo largo de nuestra vida no tenemos ninguna asignatura que nos oriente en este sentido. De hecho, en ocasiones creemos que debemos “ir en contra” de aquellas que consideramos “malas”. Por ejemplo, cuando somos pequeños nos dicen que no debemos enfadarnos o, quizás, que no debemos llorar. Es posible que las interioricemos como algo prohibido. Pero ¿es esto correcto?

    Las emociones nos aportan información valiosa. Conocerlas en profundidad mejora nuestra inteligencia emocional, propicia mejores relaciones con nuestro entorno y con nosotros mismos.

    Desde que nacemos empezamos a exteriorizarlas. Un bebé es capaz de comunicar su bienestar (riendo) o malestar (llorando), pero no controla sus emociones por sí mismo. Por eso, sus padres lo ayudan a sentirse mejor. Con los años somos más independientes y capaces de autorregularnos a través de las normas sociales. Sin embargo, en ocasiones nos cuesta identificar nuestras emociones ya que actuamos con el “piloto automático” activado.

    La película Del Revés refleja la singularidad de todas las emociones. No son buenas ni malas. Todas, en su esencia, colaboran en diferentes momentos y son irremplazables. Reconocer tus emociones es más fácil cuando eres consciente de ellas y lo practicas con regularidad. Trabajar en comprenderte a ti mismo es esencial para tu desarrollo personal.

    Mencionaremos las principales emociones:

    ALEGRÍA. Aumenta la actividad cerebral encargada de frenar sentimientos que nos alertan de peligros. Aleja las preocupaciones y produce una sensación de tranquilidad, permitiendo recuperarnos de emociones perturbadoras. Diversas investigaciones demuestran una mejora en nuestra salud cardiovascular. Varios estudios demuestran los beneficios de la risa alegre.

    TRISTEZA. Nuestra energía disminuye para ahorrar recursos y protegernos de estímulos desagradables. La persona se aísla para pensar en sus propios sentimientos y pensamientos. Nos motiva a reflexionar en las posibles consecuencias de perder algo y nos ayuda a planear el futuro. Nos ayuda a conectar con otras personas, buscar apoyo social y crear conexiones más fuertes.

    MIEDO. Nos prepara para luchar o huir de un peligro. Es un mecanismo de seguridad para temer a aquello que nos amenaza, proteger nuestra salud física y psicológica. Activa nuestro instinto de supervivencia. Entra en juego el cortisol concentrando la sangre en las extremidades para huir y defendernos. Las pupilas se dilatan permitiéndonos focalizar mejor la amenaza.

    ASCO. Rechazo cuando algo nos parece repulsivo para el gusto u olfato (literal o metafóricamente). De hecho, el gesto es como si expulsáramos por la boca un alimento tóxico. Otro gesto típico es fruncir la nariz, evitando un olor nauseabundo. Su función principal es potenciar hábitos saludables e higiénicos. Pero el asco no se limita a lo desagradable, sino también aparece en la vida cotidiana. Se presenta como incomodidad ante comportamientos inmorales, ideas ofensivas y para no infringir las normas sociales y morales.

    IRA. Se da bajo un estado de amenaza física o mental ante situaciones desafiantes, injustas o amenazantes. Buscamos enfrentarnos y defendernos de la fuente de amenaza, urge la acción. Sirve para poner límites cuando consideramos que los han traspasado comprometiendo nuestra integridad física, autoimagen o la propia estima. Nos aporta energía para movilizarnos para el cambio y para comunicar que no estamos conformes o satisfechos.

    SORPRESA. Causada por algo imprevisto, novedoso o extraño. Emoción muy breve, fugaz y neutra que da paso a posteriores emociones (miedo, alegría, tristeza, amor…). Nos paraliza momentáneamente, ayudando a analizar lo que está sucediendo a través de la observación y la escucha.

    AMOR. Principal fuente de sentimientos agradables e intensos. Sus efectos incluyen todo el cuerpo creando un estado de tranquilidad, calma, satisfacción y relajación que facilita la convivencia. Este factor es clave para la supervivencia de la especie humana.

     

    ¿Cómo puedo empezar a trabajar con ellas?

    Puede parecer obvio, pero identificarlas en nuestro día a día a veces no es sencillo. Necesitamos prestar atención y preguntarnos qué es lo que estamos sintiendo y qué función tiene esa emoción en ese momento para nuestro cuerpo y mente. Esto ayuda a comprendernos mejor, a tranquilizarnos y tratarnos con amabilidad.

    1. Al final del día, antes de irte a dormir, repasa los sucesos principales que ocurrieron.
    2. Escríbelos en una lista. Puedes hacerlo en tu agenda, cuaderno o incluso en tus “Notas” del móvil, organizándolo por días.
    3. Escribe al lado de cada suceso qué emoción predominaba en ese momento.
    4. Recuerda cuánto tiempo duró cada una de estas emociones y apúntalo.
    5. Al terminar la semana, revisa de nuevo la lista y analiza cuál emoción ha predominado, cuál es la que más has detectado.

    Este ejercicio te ayudará a empezar a reconocerlas en el momento que las estés viviendo y poder etiquetar tu emoción.

    Recuerda que es importante expresar tus emociones. Está bien sentir tristeza, miedo o ira, permítete sentirlo, siempre que exista un equilibrio. Hablar sobre tus emociones con tus seres queridos es beneficiosos para tu bienestar físico y mental.

    Es importante contactar con un profesional si consideras que la emoción te sobrepasa, ellos te guiarán y apoyarán en tu proceso de desarrollo y crecimiento personal.

    Entonces pregúntate, ¿qué has sentido hoy?

     

    Texto: Tania. Estudiante de Psicología. Voluntaria en Inspiranza.

    Imagen: Ana. Diseñadora Gráfica. Voluntaria en Inspiranza.

  • ¿Podríamos practicar más a menudo el sentirnos agradecidos?

    ¿Podríamos practicar más a menudo el sentirnos agradecidos?

    Siempre hay razones para sentirnos agradecidos. Incluso en los momentos malos. Es difícil ver las posibilidades que nos dan los peores momentos de la vida cuando estamos sumidos en el día a día y, en muchas ocasiones, en una espiral de negatividad.

    Yo he comprobado que, incluso en momentos así, siempre existen cosas positivas por las que podemos estar agradecidos. De hecho, a mis 30 años, estoy haciendo todo lo posible por reorientar mi carrera profesional y plantar mi granito de arena en la sociedad intentando ayudar a otras personas a través del voluntariado.

    Desde pequeñita es que soy una persona muy empática y que siempre he intentado ayudar a otras personas cuando he visto que lo necesitaban (dentro de mis posibilidades). Durante los años de educación primaria y secundaria nunca me planteé a qué quería dedicarme profesionalmente, simplemente me sumí en el sistema educativo e iba aprobando los cursos sin plantearme mi futuro. Durante el bachillerato, vi que muchos de mis compañeros ya tenían claro desde hace años a lo que se querían dedicar profesionalmente y eso hizo que me invadiera una gran preocupación sobre mi futuro.

    Empecé a buscar las carreras universitarias que existían, los planes de estudios y qué salidas profesionales tenían, fue en una de esas búsquedas cuando encontré el testimonio de una chica que trabajaba en el ámbito de los recursos humanos y decidí que quería dedicarme profesionalmente a esa área. Los años en la universidad transcurrieron y la carrera realmente me gustó. Fue cuando empecé a dedicarme profesionalmente a ello fue cuando empecé a desencantarme. 

    Siempre pensé que ejerciendo profesionalmente en esa área iba a poder ayudar a los trabajadores de alguna forma u otra, no obstante, con el paso de los años sentí más bien todo lo contrario. Sentí que pertenecía a un área en la que en muchas ocasiones no eran más que un número y que no estaba haciendo algo que me llenara y me hiciera feliz. Es duro darse cuenta de que, después de haber invertido tanto esfuerzo, tiempo y dinero en formarte, no quieres dedicarte profesionalmente a lo que has estudiado.

    En ese momento puedo decir que me sumergí en una profunda depresión de la cuál no sabía cómo salir hasta que un día decidí que no podía seguir compadeciéndome y que tenía que buscar una solución, es decir, tenía que buscar la forma de reorientar mi carrera profesional hacia otra dirección. Recordé entonces que un antiguo profesor en el último año de carrera me había propuesto estudiar un doctorado para dedicarme a la docencia universitaria y a la investigación y decidí que podía ser una opción. Es curioso cómo a veces el simple hecho de que alguien crea en ti puede ayudarte a salir adelante.

    Después de documentarme adecuadamente, comencé a estudiar un doctorado es estudios interdisciplinares de género. Las labores de investigación que he llevado a cabo durante estos años de doctorado han sido los que me han hecho cambiar mi vida y buscar la forma de ayudar a los demás.

    Los contextos de vulnerabilidad que existen hoy en día combinados con ciertas circunstancias personales me hicieron coger las maletas a mis 26 años y marcharme a vivir a República Dominicana donde he pasado 4 años de mi vida y he aprendido muchísimo, sobre todo, a nivel personal. República Dominicana me ha ayudado a valorar muchas cosas que, por haber nacido en España en una familia de clase media, no apreciaba, simplemente las daba por hecho (tener luz en casa siempre, poder comer todos los días, tener agua corriente en casa, tener acceso a sanidad gratuita y de calidad, etc.)

    Darme cuenta de la suerte que he tenido por tener la posibilidad de elegir lo que quería estudiar, elegir cómo quiero llevar mi vida y tener una familia que me quiere y me apoya en todo ha sido algo valioso pero duro, ya que lo aprendí viendo desigualdades y contextos de vulnerabilidad muy extremos. Todos estos motivos me llevaron a decidir intentar ayudar a los demás compartiendo mis conocimientos formativos y mis vivencias y es por eso por lo que decidí formar parte de Inspiranza.

    Previamente ya había colaborado con otras ONGs y la experiencia del voluntariado es algo que recomendaría a todo el mundo. Todos tenemos cosas muy valiosas que aportar a la sociedad y estoy segura de que si todos fuéramos más altruistas, empáticos y agradecidos el mundo sería un lugar mucho más bonito en el que vivir.

    ¿Tú también estás luchando por construir tus sueños? Yo estoy segura de que lo conseguiré y de que tú también puedes conseguirlo.

    Texto: Blanca. Experta en Recursos Humanos. Voluntaria en Inspiranza.

    Imagen: Rebeca. Diseñadora gráfica. Voluntaria en Inspiranza.

  • Más que horas y productividad: Gestionar tu tiempo para alcanzar tus metas.

    Más que horas y productividad: Gestionar tu tiempo para alcanzar tus metas.

    ¿Cuántas veces has escuchado que para tener éxito debes estudiar toda la noche o que hacer mil cosas a la vez te hace más productivo? ¡Cuidado! Estos son solo algunos de los mitos que rodean la productividad y que entorpecen tu camino.

    La productividad no se trata de hacer más cosas en menos tiempo, sino de hacer las cosas importantes de manera eficiente. Por eso te damos algunas claves para que puedas gestionar tu tiempo.

    Desmitifiquemos algunos mitos

    * Más horas, mejor resultado: No necesariamente: Estudiar durante horas sin descanso puede disminuir tu concentración y rendimiento. Lo importante es estudiar de forma eficiente y tomar descansos regulares.

    * Multitarea: Hacer varias cosas a la vez puede parecer productivo, pero en realidad disminuye tu eficiencia y aumenta el riesgo de errores. Céntrate en una tarea a la vez y verás cómo avanzas más rápido.

    * La procrastinación es un signo de pereza: Procrastinar es algo normal. A veces, simplemente necesitamos un empujoncito para empezar. A menudo, la procrastinación no es solo pereza, sino una respuesta emocional a tareas que nos generan ansiedad o miedo al fracaso. Si te tomas un momento para reconocer estas emociones, te permites un descanso o cambiar de tarea para evitar que el estrés se acumule. En lugar de castigarte, busca estrategias para vencer la procrastinación. Practicar mindfulness puede ayudarte a estar más presente y a notar cuándo estás empezando a sentirte abrumado.

    Comienza por metas realistas

    * Define tus objetivos: ¿Qué quieres lograr? Sé específico y establece metas claras y alcanzables.

    * Divide y vencerás: Desglosa tus metas en pequeñas tareas más manejables. Esto te ayudará a sentirte más motivado y a ver el progreso.

    * Crea un plan de acción: Define los pasos que debes seguir para alcanzar tus metas y establece un calendario.

    * Sé flexible: Los planes cambian. No te frustres si las cosas no salen como esperabas. Ajusta tu plan y sigue adelante.

    Sigue con algunos de estos consejos

    * Organiza tu espacio de trabajo: Un ambiente limpio y ordenado favorece la concentración.

    * Descansa: Dormir lo suficiente, hacer ejercicio y relajarte son fundamentales para mantener la productividad a largo plazo.

    * Celebra tus logros: Reconocer tus avances te motivará a seguir adelante.

    Para gestionar mejor las emociones que aparecen relacionas con tu relación con el tiempo, el estrés y las tareas, hay varias estrategias que de seguro te servirán. Mindfulness y meditación son  prácticas que reducen el estrés, mejoran la concentración y aumentan la autoconciencia emocional. Hacer ejercicio libera endorfinas, lo que mejora el estado de ánimo y reduce el estrés. Para calmar la mente y el cuerpo resulta muy conveniente hacer respiraciones profundas, visualizaciones y yoga. Por supuesto que hablar con pares, familiares o un terapeuta puede proporcionar una perspectiva diferente y ayudar a manejar las emociones difíciles.

    Texto: Julieta. Traductora y profesora de Yoga. Voluntaria en Inspiranza.

    Imagen: María. Diseñadora gráfica. Voluntaria en Inspiranza.

  • 8 consejos para antes de irte de Erasmus

    8 consejos para antes de irte de Erasmus

    Irte de Erasmus o a estudiar a otro país, es una experiencia muy privilegiada. Pero si tú tienes la suerte de poder hacerlo aquí tienes algunos consejitos  para vivirlo al máximo. 

    1. Papeleo en orden 

    El papeleo puede ser un dolor de cabeza antes de irte de Erasmus. ¡Pero es esencial! No dudes en  pedir ayuda si lo necesitas no vaya a ser que te pierdas esta oportunidad por  un problema burocrático. 

    1. Prepárate mentalmente 

    Llegar a un país nuevo puede ser abrumador. Es normal sentir incertidumbre al principio, pero date tiempo para adaptarte. Los primeros días  pueden ser los más difíciles, pero también los más emocionantes. 

    1. Socializa a tu ritmo 

    Conocer gente nueva es parte del Erasmus, pero no te presiones. No tienes  que hacer amigos de inmediato ni estar presente en todas las actividades.  Tómate tu tiempo para encontrar tu grupo y date espacio cuando lo  necesites. 

    1. Sal de tu zona de confort 

    El Erasmus es el momento perfecto para probar cosas que no harías en tu  día a día: aprender un idioma, probar actividades nuevas. No tengas miedo  de probar experiencias diferentes. 

    1. Hazlo a tu manera 

    Cada persona vive el Erasmus de forma distinta. Algunas viajan mucho, otras  prefieren quedarse en la ciudad y conocerla a fondo. No te compares con los  demás, lo más importante es que vivas esta experiencia como tú prefieras. 

    1. Prepara tu equipaje con cabeza 

    No necesitas llevarte toda la casa a cuestas, empaca lo esencial y recuerda  que lo que te falte lo podrás comprar allí, y si dudas en cosas que necesites  intenta buscar a alguien que haya vivido una experiencia similar y te pueda  aconsejar. Y recuerda hacer un repaso de última hora para que no se te  olviden esas cosas que das por hecho cuando estas en tu casa. 

    1. No tengas miedo a equivocarte

    Te perderás por la ciudad, cometerás errores con el idioma o en situaciones  cotidianas, y está bien. Forma parte de la experiencia, cada error es una  oportunidad para aprender y vivir algo nuevo. 

    1. Cuídate 

    A veces, estar lejos de casa puede ser agotador tanto física como  mentalmente. Es importante que te tomes momentos para ti, descanses, y  te cuides. No dudes en buscar apoyo si lo necesitas; la universidad suele  tener recursos para ayudarte. 

    No hay una forma correcta de vivir tu experiencia al irte de Erasmus o estudiar en otro país. Vívelo de la manera que  sientas que es mejor para ti y no te compares con los demás.

    Texto e imagen: Aitana. Estudiante de Publicidad y Turismo. Voluntaria en Inspiranza.

  • Elegir una carrera… ¡O probar diferentes caminos!

    Elegir una carrera… ¡O probar diferentes caminos!

    A veces podemos pensar que elegir una carrera es gran parte de lo que va a definirnos como personas y eso puede generarnos bastante presión, ¿verdad? Una carrera, una profesión, un único destino.

    ¿Pero realmente debemos decidirnos por una única opción? No estoy de acuerdo. Como se dice, “en la variedad está el gusto”. Y en mi experiencia, traté de vivir ese refrán tanto como pude.

    Me recibí de varias y variadas carreras. Comencé estudiando traducción orientada a leyes, pero luego de dos años de cursar acepté que no era un espacio en el que me sentía cómoda y tomé la decisión de dejarlo para estudiar rehabilitación física. ¡Eso sí que fue un cambio de perspectiva! Le sumé un aspecto más holístico a través de diferentes terapias integrativas y de acompañamiento y conocimientos como el Ayurveda, el yoga y el tantra. También me hacía el tiempo para incorporar conocimientos más formales a lo que en su momento fueron solo pasatiempos, como la cocina y pastelería y la fotografía. Luego de algunos años,  decidí retomar la traducción, pero desde la especialización de los textos técnicos, científicos y literarios y una vez recibida, seguí especializándome tanto en la redacción y corrección de textos, como en el área audiovisual y pedagógica. Hago lo posible para seguir capacitándome y me considero una estudiante eterna. Disfruto mucho de aprender y tengo la suerte de poder trabajar de todo en lo que me especialicé.

    Estudiar, como todo lo que implica un compromiso, tiene sus altibajos. Muchas veces sentí que no iba a  poder, que no iba a aprobar, que no iba a terminar, pero al final, sí llegué, sí aprobé y sí me recibí.  Es justamente ese camino sinuoso uno de los aprendizajes más valiosos. Es en ese camino donde conocemos personas que nos enseñan, que aprenden con nosotros, que nos comparten perspectivas muy distintas a las nuestras,  pero que también nos escuchan, respetan y valoran nuestras opiniones; personas que nos ayudan a seguir creciendo y que también nos permiten ayudarles.

    Durante bastante tiempo no pude conectar mis distintas profesiones entre sí, por lo que tuve trabajos muy diferentes. Gracias a todos fui dándole forma a mis proyectos, planes y versiones de mi misma, pero a veces me resultaba agotador y frustrante no poder conectar todas en un único trabajo. Me sentía partida en diferentes partes, tantas partes como cantidad de carreras que había estudiado.

    Recién ahora, con 36 años, es que puedo ver un poco todo este camino en retrospectiva y encuentro mis pasiones en lugares donde no me había dado la oportunidad de imaginarlo. Es por eso que creo que siempre tenemos tiempo de ser todo aquello que deseamos ser. Con esfuerzo, dedicación, mucho cansancio (no siempre es fácil), pero con la certeza que el camino es parte de este gran viaje. No se trata solo de llegar al destino, sino también de disfrutar de todo el proceso, de ser amables con nuestro propio aprendizaje, de desear construir una vida valiosa con todo lo que eso implica. Incluso cuando haya veces que ni sepamos todo lo que implica.

    Imaginarnos la vida que queremos vivir es un buen comienzo. Hagamos lo mejor que podamos para creerla y crearla

    Texto: Julieta. Traductora y profesora de Yoga. Voluntaria en Inspiranza.

    Imagen: Rebeca. Diseñadora gráfica. Voluntaria en Inspiranza.